san Benito

Benito, san (Benedictus)

 
(480-543) Monje italiano. Su fama de santidad atrajo a muchos seguidores, que organizó en diversos monasterios. Escribió la Regla de San Benito. En ella se organiza la vida del monasterio para favorecer la vida interior. Es famoso su lema Ora et labora (Reza y trabaja), que preside toda la vida de los monjes.
Ejemplos ?
En 1486 la Abadía se independiza de la Orden de Cluny, mientras que se realizan una serie de importantes reformas: la sillería del coro alta se instala en 1493, se termina el refectorio en 1513 y el claustro de los Caballeros en 1517. La Abadía queda incorporada a la congregación de San Benito de Valladolid en 1513.
Pilares de Zafra. Tres son los más interesante: el pilar del Duque, el pilar de San Benito y el pilar de la República. Fuera de la localidad se encuentran el pilar de La Navas, muy cerca de la ermita de Belén, el Centenillo que está muy cercano al embalse de La Albuera, también hay varios en la falda de la Sierra del Castellar, uno de ellos se llama La Aguzadera.
§ 1° Los cantones de la provincia de Cartagena y sus cabeceras son: 1° Cartagena; 2.° Barranquilla; 3° Soledad; 4° Mahates; 5° Corosal; 6.° El Carmen; 7° Tolú; 8° Chinú; 9° Magangué; 10. San Benito Abad; 11.
LOS REPULGOS DE SAN BENITO Si Deus non fuera DeuSy aant Antonio serta... ¡ un como! (Decires portugueses.) Los pocos mataperros de 1845 que aun comen pan en esta metrópoli limeña, recordarán al hermano Piojo blanco lego pro- feso del convento de San Francisco.
Cuentan que una de ellas se fue de cámaras; otra rezó diez salves en dos minutos, y dos prometieron a San Benito no volver jamás a aquellos malditos corrales y abandonar el oficio de achuradoras.
Una noche me descuidé más de lo que manda la razón jugando al ajedrez con mi amigo Roque Tuyo en el café de San Benito. Cuando volví a casa estaban apagados los faroles, menos los guías.
Aunque con menos lujo, concurrían también las cofradías a las fiestas de San Benito y Nuestra Señora de la Luz en el templo de San Francisco y a las procesiones de Corpus y Cuasimodo.
El buen lego se había familiarizado tanto con san Benito que, cuando empleaba el plumero para sacudir el polvo del altar, lo hacía platicando con la efigie; y tan grande era su alucinación que afirmaba, formalmente, que el santo le res- pondía y que, en conversación íntima, lo había puesto al co- rriente en cosas de la otra vida.
Sospecho que será por encomiar en él la virtud de la humil- dad; y si no estoy en lo cierto, que no valga. En materia de santos milagreros disputábanse la palma, en Lima y por aquellos años, san Antonio y san Benito.
Un grupo de granujas entre los que yo militaba, solía por la tarde, rodear á Fio jo blanco en el atrio de San Francisco,. y el bendito hermano no se hacía rogar para dar suelta á la sin hueso ni pelos, relatándonos maravillas de san Benito.
Uno de mis camaradas, que era un chico con más tras- tienda que una botica y más resabioso que un cornúpeta de lá Rinconada de Mala, interrumpió al narrador diciéndole: —En resumidas cuentas, hermano; si su san Benito es tan poderoso, bien puede competir con Dios, echarle la zancadi- lla y reemplazarlo.
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