Ejemplos ?
Algunos murieron antes de que pudieran moverse, otros sólo medio despiertos, y la mayoría de ellos mientras trataban salvajemente de tomar sus armas.
Nuestros compañeros detenidos hace ya varios meses, a pesar de haber sido torturados salvajemente por el SIFA y de su situación concreta, en la misma carta nos dijeron: “ adelantamos nuestra opinión categóricamente contraria a la aceptación de tal proposición” .
Y así, cuando ahora por casualidad Se me pegan los dedos en la cola; O me empeño en calzarme salvajemente El pie derecho en el zapato izquierdo O cuando sobre los deditos del pie Me cae algún objeto bien pesado, Lloro porque me acuerdo tanto, De aquel anciano que otrora conociera...
Saben gozar plenamente de la desolación, tan bien orquestada, con que el público burgués, siempre innoblemente dispuesto a perdonarles ciertos errores «juveniles», acoge el deseo permanente de burlarse salvajemente de la bandera francesa, de vomitar de asco ante todos los sacerdotes, y de apuntar hacia todas las monsergas de los «deberes fundamentales» el arma del cinismo sexual de tan largo alcance.
En aquel feroz combate, el flamante Conde de Guaqui, sable en mano y á la cabeza de su escolta, espoleaba el caballo so- bre los fugitivos, gritando : — ¡ Que no quede vivo uno sólo de esta canalla!— Y en efecto, no se tomó un solo prisionero, y la soldadesca se entregó salvajemente al repase de heridos.
Súbitamente levanto su voz y exclamó salvajemente: "Esposa del espíritu de la oscuridad, unos pocos momentos son todavía tuyos, para que puedas saber a quién te has encomendado.
Mas cuando llegaron a la puerta de la caverna, y el ruido de sus pasos los precedía, el león enderezó las orejas con violencia, se apartó súbitamente de Zaratustra y saltó, rugiendo salvajemente, hacia la caverna; los hombres superiores, cuando le oyeron rugir, gritaron todos como con una sola boca y retrocedieron huyendo y en un instante desaparecieron.
Les decían CHICHIMECAS (chichi: tetas; mecatl: lazo) pues sólo vivían salvajemente en cuevas, atados a sus instintos de simples bestias, y desde allí atacaban a los hombres creadores, como perros.
Decía que una persona me reclamaba con desesperada urgencia en el vestíbulo. Salvajemente excitado por el vino, la inesperada interrupción me alegró en lugar de sorprenderme.
Hoy, algunas ciudades han crecido tan tremebunda y descomunalmente que hasta su nombre se ha expandido. Se han vuelto megalópolis salvajemente inhumanas.
Debajo de dicha cruz se leía en la piedra el nombre de Josefina. Se disponía a seguir su camino, cuando un joven le llamó, obligándole a detenerse y ser violada salvajemente.
Un día los ejércitos invasores llegaron terroríficos y arrasaron sin misericordia todo. IXTLILXOCHITL tuvo que huir con NEZAHUALCOYOTL, perseguido salvajemente por los TEPANECAS.