Ejemplos ?
¿qué habrías pensado, si por desgracia, vuelto a la vida, hubieses contemplado la suntuosidad de esa Roma salvada por vuestro brazo y a la que vuestro nombre respetable había ilustrado más que todas sus conquistas?
Me era grato nuestro aislamiento, pero ya que está aquí y que Víctor se interesa por usted, viva, pero ojalá no tengamos nunca que arrepentirnos, usted de haber llegado, ni de haberle recibido yo. Salvada mi existencia, gracias a la intercesión del mancebo, fui curado por su padre, pero no me dieron un asilo en su morada.
Por lo cual, salvada la justicia, no está prohibida a los pueblos la adopción de aquel sistema de gobierno que sea más apto y conveniente a su manera de ser o a las intituciones y costumbres de sus mayores.
Apenas salvada y al aire libre, el barón se arrojó en sus brazos, y han jurado en mi presencia su eterna unión, que después de haber resistido a los ardores del incendio, bien puede resistir a todas las pruebas del destino.
Porque Helena, a quien deseabas matar, irritado contra Menelao, y que se te ha escapado, es esa estrella que veis en las profundidades del Éter. Está salvada, y no la has matado.
Un cuarto de hora rodó el coche por la carretera -despacio, porque en la helada resbalaba también el caballejo-, cuando Agustina, en el bienestar infinito de la ardiente gratitud, al sentirse acompañada, salvada, extendió la mano izquierda, asió la del médico y la besó sin saber lo que hacía.
Luz desusada brota en Belén, y el universo llena. ¡Triste prole de Adán, ya estás salvada! El Niño Dios que los pecados quita nos abre ya la celestial morada.
Al verlo, diáfano y visible a través de todo y de todos, acababa de comprender que yo estaba como él—muerta. Habíamos muerto, a pesar de mi temor de ser salvada cuando perdí el conocimiento.
Luego bajó la escalera con su hermana desmayada en los brazos. Estaba salvada. Nataniel corría y saltaba alrededor de la galería gritando: ―¡Círculo de fuego, gira, círculo de fuego!
«El descubrimiento de una inesperada propiedad de la materia, dice Maeterlinck, análoga a la que acaba de revelar las desconcertantes virtudes del radio, puede conducimos directamente a las fuentes mismas de la energía y de la vida de los astros; desde ese momento la suerte del hombre cambiaría, y la tierra, definitivamente salvada, se haría eterna.
Sin embargo casi toda la tripulación estaba ya salvada quedando solo conmigo a bordo cerca de 20 personas, entre ellas los tenientes primeros graduados don Pedro Garezon y don Melchor Ulloa, el ídem 2º don Alfredo de la Haza, el alférez de fragata don Ricardo Herrera, el guardiamarina don Carlos Eléspuru, el corresponsal de El Comercio don José Rodolfo del Campo, el doctor don Enrique Besadre y el primer maquinista don Tomás Wilkins con su segundo.
Este va a acostarse con la hija y la sodomiza durante toda la noche mientras le dice que ha ahorcado a su madre; no quiere saber que la víctima ha sido salvada.