saludador

saludador, a

1. adj./ s. Que saluda.
2. s. OCULTISMO Persona que cura la rabia u otros males con el aliento, la saliva y ciertas deprecaciones o fórmulas.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

saludador

 
m. Embaucador que cura por ensalmo.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

saludador

SM/Fquack doctor
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Se declara por necio con felpa y papagayo al que tirando de la gravedad como el zapatero del cordobán, habla en tono tan bajo y pausado y a lo ministro que parece saludador de cuya presencia en vez de despacho y alivio sacáis confusión y el andar buscando retazos de razones perfectas unas con otra con más sentidos y dificultades que un algebrista güesos de pierna o brazo quebrado y otros mil géneros de necedades que por diferentes modos se trae entre manos advertencias y groserías, hijos, nietos y biznietos y descendientes de los monstruos atrás referidos, tan fáciles de conocer como difíciles de entender ni enmendar, cuya nota y conocimiento queda al diestro lector.
Y en su ignorancia grosera Mezcla acaso en un ensueño El nombre de una hechicera Con el nombre de Jehová. Con el vaticinio inmundo De un saludador infamo, El del Redentor del mundo En torpe amalgama va.
Husmeando pichinchas metíase entre fregonas y sirvientas a curiosear cosas que no debían interesarle, hacía de saludador arlequinesco, y en acercándose a los mostradores estañados de los pescadores examinaba las agallas de merluzas y pejerreyes, comía langostinos, y sin comprar tan siquiera un marisco, pasaba al puesto de las mondongueras, de allí al de los vendedores de gallinas, y antes de mercar nada, oliscaba la vitualla y manoseábala desconfiadamente.
De la taberna nunca le traje una blanca de vino, mas aquel poco que de la ofrenda había metido en su arcaz compasaba de tal forma que le turaba toda la semana, y por ocultar su gran mezquindad decíame: “Mira, mozo, los sacerdotes han de ser muy templados en su comer y beber, y por esto yo no me desmando como otros.” Mas el lacerado mentía falsamente, porque en cofradías y mortuorios que rezamos, a costa ajena comía como lobo y bebía mas que un saludador.
Se escinde en gemelas partes, circunfluyente su caudal –Isla de nombre tiene– y por la parte de los costados ambos, 740 extiende iguales, en medio la tierra, sus brazos: aquí desde el pino del Lacio la Febeia serpiente se traslada y un fin, su apariencia celeste retomada, a los lutos impuso y vino el Saludador a la Ciudad.
-¿Qué quiere este hombre aquí? preguntó. Dixéronla era saludador. -Ansí, pues, sea muy bien venido. Hincóse de rodillas delante dél, pidiéle la santiguasse el vientre, porque le tenía hinchado y con muchos dolores, de que no estava con poca pena.
Contaba Valgañón con un cirujano sangrador, un saludador que llegaba de Castil de Lences, un organista, un herrero, dos peraires, un maestro sastre, dos bataneros, dieciocho tejedores de paños, una fábrica de paños con 116 senos que producía 300 paños y bayetas y veinte fabricantes que llevaban paño a la fábrica.
Todavía pervive en su toponimia y trazado viario la intrincada, estrecha y laberíntica traza de callejones y plazuelas: plaza del Horno, Morera, Carbón, Sufragio, Pozo y Casassús y calles de Saludador, Salinería, Granero, Carniceros, Arcos, Mesón etc.
Hasta la reciente riada de 1982 subsistían dos torreones. A partir de la calle Saludador se mantiene el mayor sector perviviente de muralla con ocho torreones.
En 1999 coprotagonizó con Hugo Arana la obra El saludador de Roberto Cossa en el Teatro Liceo, actuación por la que fue seleccionada como candidata al Premio ACE 1998/9 a la mejor actriz protagónica de comedia o comedia dramática.
Antes de comenzar con su carrera actoral, Monteith sostuvo varios trabajos como saludador de Walmart, conductor de taxi, mecánico, conductor de autobús escolar y reparador de tejados.
Luisito inventaba cuentos; decía que un gato que le perseguía era un brujo y caricaturizaba a los que iban a la casa. Luisito conocía a Roch, el hijo del saludador y dos medoreadores: Choriset y Chitano.