salteado

Traducciones

salteado

ADJ
1. (= discontinuo) -¿has leído el libro? -sólo unas páginas salteadas"have you read the book?" - "I just skipped through it"
hizo unos cuantos ejercicios salteados y dejó el restohe skipped through a couple of exercises and left the rest
2. (Culin) → sauté, sautéed
Ejemplos ?
Entre los platos más conocidos de la gastronomía del país se encuentran: la carne de cerdo con piña, el salteado de brotes de soja, pollo con chile picante, huevos fritos con hongo negro o la carne de cerdo con brotes de ajo.
Su elaboración requiere de un proceso de unos treinta a cuarenta minutos de lenta cocción mediante salteado en sartén (a veces alcanza una hora).
El salteado aumenta el número de diccionarios necesarios para un ataque, mientras adicionales iteraciones de hash aumentan el costo de calcular cada diccionario.
Habla de un anacronismo en relación a la coyuntura europea (principalmente francesa), y de la jactancia del pueblo alemán de haber llevado adelante revoluciones (o reformas) previas a la revolución francesa de 1789, sin embargo, Alemania no repara que ha salteado todas las revoluciones modernas (también sus contrarrevoluciones).
La pasta, que suelen ser bucatinis (una especie de fideos gruesos de la longitud de los espaguetis o tallarines) o busiates (forma de largos tirabuzones), se cuece aparte en agua salada, se escurre y se añade a la salsa. Se mezcla todo bien y se espolvorea con pan rallado y salteado en un poco de aceite de oliva en una sartén.
El registro NSEC3 incluye tanto un hash después de un número de iteraciones y un salteado opcional, los cuales reducen la efectividad de los ataques de diccionario pre-calculados.
Algunos de los platos más característicos de Estepa son los cocidos de garbanzos con verduras, con pringada; los potajes de garbanzos, de habichuelas o de lentejas; las cazuelas de habas con chorizo o de alcachofas; los guisos de caza como la perdiz escabechada, el conejo con tomate o la liebre con arroz; las carnes de cordero a lo pastoril o al horno, de cerdo con tomillo, de lomo ibérico en manteca; los pescados como el bacalao con tomate, pescado frito; los arroces, caldoso con codorniz, caldoso con gambas, al horno, en paella; las verduras, hortalizas y tubérculos como menestra de verduras, pimientos asados, salteado de judías con jamón, tomates con orégano, vinagre y aceite, picadillo de tomate.
Entonces yo sentíme salteado de una vergüenza libre y generosa; corríme gravemente que una cosa tan sin razón hubiese así pasado; Luego siguió el dolor al corrimiento de ver mi reino en mano de quien cuento, que me da vida y muerte cada día, y es la más moderada tiranía.
En ti, casi desnudo deste corporal velo, y de la asida costumbre roto el ñudo, traspasaré la vida en gozo, en paz, en luz no corrompida; de ti, en el mar sujeto con lástima los ojos inclinando, contemplaré el aprieto del miserable bando, que las saladas ondas va cortando: el uno, que surgía alegre ya en el puerto, salteado de bravo soplo, guía, apenas el navío desarmado; el otro en la encubierta peña rompe la nave, que al momento el hondo pide abierta; al otro calma el viento; otro en las bajas Sirtes hace asiento; a otros roba el claro día, y el corazón, el aguacero; ofrecen al avaro Neptuno su dinero; otro nadando huye el morir fiero.
Los sufrimientos de la mañana en la misa fueron los últimos; con la bola de apestoso azufre había salido el trasno o los trasnos -¡hacerles la cruz!- vomitando horrores; pero la moza ni se acordaba; un sueño irresistible, como si hubiese bebido una jarra de leche fresca, la había salteado después del acceso, y al despertar...
En vano miré la lista por ver si personas que inventaban nombres tan ajustados a las cosas habrían mudado el tecnicismo gastronómico galo-hispano que tenemos, para poner a los manjares nombres españoles sacados de nuestros autores clásicos, del Mariana o del Antillón; pero me encontré todavía con los cornisones, los purés, las chuletas a la papillote, las manos a la vinagret, el salmin de chochas, el hígado salteado, etc., y se me cayó el alma a los pies viendo que era preciso resignarse a seguir comiendo en extranjero.
Todas es tas historias son para contarlas en nuestras tertulias de las Delicias, pasados ya los males; pero entre ellas merece un lugar muy preeminente la perfidia con que me ha salteado Lizaur, como por vía de despedida.