salsa


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salsa

(Del lat. salsa, salado.)
1. s. f. COCINA Mezcla líquida o pastosa de varias sustancias comestibles, usada para condimentar los alimentos la salsa de la carne está muy sabrosa.
2. coloquial Cualquier cosa que da gracia o amenidad a otra estos momentos son la salsa de la vida.
3. MÚSICA Música basada en ritmos africanos y latinos, de origen caribeño.
4. DANZA Baile de ritmo rápido con que se sigue esta música.
5. salsa bearnesa COCINA La preparada con yemas de huevo, vinagre, mantequilla, limón, perejil y otros ingredientes.
6. salsa bechamel o besamel COCINA La preparada con leche, mantequilla y harina.
7. salsa blanca COCINA La que se prepara con harina y manteca.
8. salsa de roquefort COCINA La que se prepara con nata, harina y queso de roquefort.
9. salsa holandesa COCINA La preparada con yemas de huevo, leche, mantequilla y vinagre.
10. salsa mahonesa o mayonesa COCINA La que se prepara ligando huevos con aceite crudo.
11. salsa mayordoma COCINA La preparada con mantequilla y perejil.
12. salsa rosa COCINA La que se hace con mayonesa, tomate frito y otros condimentos.
13. salsa rubia COCINA La que se hace rehogando harina en manteca o aceite hasta que toma color.
14. salsa tártara COCINA La preparada con yemas de huevo, aceite, vinagre, alcaparras y limón.
15. salsa verde COCINA La que se prepara con aceite y perejil.
16. salsa vinagreta COCINA La preparada con aceite, vinagre, cebolla y perejil muy picados.
17. dar la salsa Argent., Argent.coloquial coloquial 1. Dar una paliza. 2. Vencer, derrotar.
18. en su salsa o en su propia salsa loc. adv. coloquial En su ambiente, a gusto le gusta estar con sus amigos porque se encuentra en su salsa.
19. vale más la salsa que los perdigones coloquial Se usa para indicar que es más importante lo accesorio que lo principal.

salsa

 
f. Mezcla de varias sustancias comestibles desleídas, que se hace para aderezar la comida.
fig.Cualquier cosa que excita el gusto.
fam.Sal, gracia.
En su propia salsa.fig. y fam. Hallarse una persona o cosa rodeada de aquellas circunstancias que más realzan lo característico que hay en la misma.
mús. Tipo de música y baile surgido entre los inmigrantes caribeños de Nueva York.

salsa

('salsa)
sustantivo femenino
1. culinario mezcla de varias sustancias para aderezar comidas una salsa picante
en un ambiente propicio para desenvolverse con naturalidad Estoy en mi salsa con mi nueva oficina.
2. jugo que desprende un alimento al cocinarlo Dame un trozo seco, sin salsa.
3. cosa que aumenta el ánimo o da gracia Sus ocurrencias son la salsa de las reuniones.
4. música música y baile caribeño de mucho ritmo aprender pasos de salsa
Sinónimos

salsa

sustantivo femenino
adobo, aliño, aderezo, condimento.
Se refiere a la sustancia, generalmente semilíquida, que se utiliza como acompañamiento de algunos platos. Adobo es la salsa de aceite, especias y otros condimentos, que se usa para conservar los alimentos. El aliño y el aderezo aluden, generalmente, a la preparación que requieren determinados alimentos antes de ser cocinados o comidos.
Traducciones

salsa

Soße, Dip

salsa

sauce, jus

salsa

omáčka

salsa

dip, sovs

salsa

dippikastike, kastike

salsa

umak

salsa

ソース, ディップソース

salsa

딥, 소스

salsa

dip, saus

salsa

sos

salsa

molho

salsa

nedsänkning, sås

salsa

การจิ้มน้ำจิ้ม, น้ำปรุงรส

salsa

ezme, sos

salsa

nước chấm, xốt

salsa

сос

salsa

1 SF
1. (Culin) (gen) → sauce; [de carne] → gravy; (para ensalada) → dressing
cocerse en su propia salsato stew in one's own juice
estar en su salsato be in one's element
es la salsa de la vidait's the spice of life
salsa blancawhite sauce
salsa de ajíchili sauce
salsa de tomatetomato sauce, ketchup
salsa holandesahollandaise sauce
salsa mahonesa, salsa mayonesamayonnaise
salsa tártaratartar sauce
2. (= ambiente) → scene
la salsa madrileñathe Madrid scene

salsa

2 SF (Mús) → salsa

salsa

f. sauce; gravy.
Ejemplos ?
Cada uno de nuestros malvados, excitados por aquella escena, se hacía masturbar, mientras la contemplaba, por una niña, y Curval, singularmente excitado por la operación, y a quien Agustina masturbaba de maravilla, sintiendo que iba a descargar llamó a Constanza que apenas había terminado su triste almuerzo: —Ven, puta —le dijo—; cuando se ha engullido el pescado hay que ponerle salsa, es blanca, ven a recibirla.
Este pan está sabrosísimo y esta uña de vaca tan bien cocida y sazonada, que no habrá a quien no convide con su sabor.” “¿Una de vaca es?” “Sí, señor.” “Dígote que es el mejor bocado del mundo, que no hay faisán que ansí me sepa.” “Pues pruebe, señor, y verá qué tal está.” Póngole en las uñas la otra y tres o cuatro raciones de pan de lo más blanco y asentóseme al lado, y comienza a comer como aquel que lo había gana, royendo cada huesecillo de aquellos mejor que un galgo suyo lo hiciera. “Con almodrote -decía- es este singular manjar.” “Con mejor salsa lo comes tú”, respondí yo paso.
El ermitaño vino a buscarme al cabo de un cuarto de hora y me condujo a la cabaña, donde me había preparado una modesta comida. Se componía de aceitunas excelentes, cardos conservados en vinagre, cebollas dulces en salsa y galletas en vez de pan.
Además, nuestra presencia tal vez impidiera al buen Jeromo sorber la salsa que queda en la cazuela del guisado, y a su mujer pasar el dedo por la tartera de las tostadas para rebañar el azúcar, y al seminarista apurar «hasta verte, Jesús mío», el vaso de vino blanco.
Hago, pues, omisión de todas sus observaciones, en la inteligencia de que el lector no encontrará tanto interés en ellas como mi tío, para quien, como buen aldeano, eran la salsa favorita.
A la cual concurrió el señorío en doble número que a las anteriores, llevado de la tentación de la orquesta, con cuya salsa, y la buena disposición en que se hallaban los ánimos, se hizo una pepitoria de bailoteo que tuvo que ver.
El más atrevido se acerca a la cazuela y levanta la tapadera; otro, pellizca las tajadas; otro, moja el pan en la salsa, algunos las uñas, y no falta quien haga trizas el cacharro y hasta que lama después los cascos.
-No; antes ven acá y dame un beso en este pómulo. -¿Solo o con salsa? - y esto se lo preguntó Pepa casi al mismo tiempo que posaba sus labios húmedos y rojos en el sitio designado por su marido.
Hasta que fueron a la cocina del palacio, donde estaban guisando pescado en salsa dulce, e inflando bollos de maíz, y pintando letras coloradas en los pasteles de carne: y allí les dijo una cocinerita, de color de aceituna y de ojos de almendra, que ella conocía el pájaro muy bien, porque de noche iba por el camino del bosque a llevar las sobras de la mesa a su madre que vivía junto al mar, y cuando se cansaba al volver, debajo del árbol del ruiseñor descansaba, y era como si le conversasen las estrellas cuando cantaba el ruiseñor, y como si su madre le estuviera dando un beso.
Lo primero que hizo fue abrir un gran armario, coger varias botellas y verter parte de su contenido en mi boca. Supongo que las cogió al azar y sin elegir, pues me dio anisete, salsa de anchoas y un preparado para la ensalada.
Quizá la salsa hubiera podido damos algún dato, pero no la tenía; «la muchacha» la había derramado por la escalera, donde formaba una larga huella, que, sea dicho de pasada, siguió allí mientras quiso sin que nadie la molestara.
No quise dejarle en aquellas circunstancias, y comimos los tres reunidos una empanada de buey, que era uno de los platos maravillosos que hacían honor al talento de Peggotty, y cuyo perfume incomparable estaba todavía realzado (lo recuerdo divinamente) por un olor compuesto de té, de café, de mantequilla, de tocino, de queso, de pan tierno, de madera quemada, de velas y de salsa de setas que subía de la tienda sin cesar.