Ejemplos ?
Acabada está procesión, pasaron a San Francisco las imágenes de la iglesia mayor y a Nuestra Señora de la Consolación, porque del mucho peso de la ceniza se venía abajo, y el Santísimo Sacramento se puso en la pila del bautismo.
Yo no estoy en contra de la unión familiar, pero la palabra matrimonio es un sacramento; remite a un sacramento, como la eucaristía.
En el (Segundo o numero) dos (el) título irá asentado por la misma forma todas las animas a quien se administrare el sacramento de la confirmación, poniendo el nombre del confirmado y de sus Padres y Padrinos y Prelados que le confirmó, y el día, mes y año.
Levantó la mirada hacia la casa, y vió a su padre en el corredor, con el niño en brazos. A paso receloso llégase a él; arrodíllase a las plantas y murmura: -¡Sacramento del altar, taita!
Es de notar que quien más se quiere alargar en la passión, ha de tomar en cada contemplación menos misterios, es a saber, en la primera contemplación solamente la cena; en la 2ª el lavar los pies; en la 3ª el darles el sacramento; en la 4ª el sermón que Christo les hizo, y assí por las otras contemplaciones y misterios.
Los hombres que le seguían asistían á la misa que su caudillo celebraba, en los días de precepto, y algunos se hacían administrar por él el sacramento de la Eucaristía.
Cuentan que un fraile con ribetes de tuno y de filósofo, administrando el sacramento del matrimonio, le dijo al varón: «Ahí te entrego esa mujer; trátala como a mula de alquiler, mucho garrote y poco de comer».
5º Y porque otro capítulo de las dichas ordenanzas dice en esta manera: Item dijeron que por cuanto desde que ésta Ciudad se fundó y pobló la Justicia e Regimiento de ella ha estado en posesión y costumbre y tienen por preeminencia de tomar y sacar las varas del palio, cuando sale el Santo Sacramento...
Por cuanto Martín de Porras, Procurador General de la Ciudad de Santiago de Guayaquil, en nombre del Cabildo, Justicia y Regimiento, presentó ante mí, ciertas ordenanzas que se habían hecho para el buen gobierno y regimiento de la dicha Ciudad atento a que las que salían de los Señores Virreyes, mis predecesores se les habían quemado en el incendio general que había habido en la dicha Ciudad y me pidió y suplicó en el dicho nombre las mandase ver y confirmar para que el dicho Cabildo, Justicia y Regimiento las guardase y cumpliese, para cuyo efecto hice las ordenanzas siguientes: DE LA COSTUMBRE Y REGLA EN EL PASO DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO POR LA PLAZA DE ARMAS.
Mozo soy, pero bien se me entiende que se compadece con el sacramento del matrimonio el justo y debido deleite que los casados gozan, y que si él falta, cojea el matrimonio y desdice de su segunda intención.
No bien asomamos las narices a la puerta, calla el discordante y atronador coro que forman los granujas lectores, quítase el maestro las gafas, pónese de pie, hacen lo propio sus discípulos, y todos a la vez, hincando una rodilla en tierra, exclaman a grandes voces: -¡Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar!
Mas en todas partes habían dejado éstos tal opinión de su conducta, que ni la persuasión evangélica ni el cebo de las brujerías españolas pudieron mantener la buena correspondencia con los indios, ganarles un palmo de terreno sin una batalla ni fundar un pueblo sin haberlo abandonado muchas veces; de modo que la provincia debió exclusivamente a las armas su población y la prerrogativa de que las bendiga el Santísimo Sacramento cuando se las rinden.