Ejemplos ?
acsayhuamán (en quechua Saqsaywaman, de saqsay, lugar de saciarse, y waman, halcón, es decir, "Lugar donde se sacia el halcón") es una "fortaleza ceremonial" inca ubicada dos kilómetros al norte de la ciudad del Cuzco.
Alexander Hanchett Smith señaló que cuando están jóvenes, no solo es «difícil sino imposible distinguir unos de otros, pero esto no causa molestias a los que recolectan para saciarse, ya que ambos son comestibles».
Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.
Dramática sensación, consecuencia de los esfuerzos arrastrados por los mismos anhelos y sueños, que jamás serán alcanzados... o tal vez sí. Desesperante necesidad de mi alma por saciarse, satisfacerse, acabar... llegar al fin.
Jeanne deLavigne, escribió en la publicación Ghost Stories of old New Orleans (en español, Historias de Fantasmas en la Antigua Nueva Orleans), que supuestamente LaLaurie tenía un "sadístico apetito que no parecía saciarse sino hasta que infligía en uno o más de sus esclavos una terrible forma de tortura" e indicó que las personas que respondieron al incendio de 1834 habían encontrado "esclavos, completamente desnudos, encadenados a la pared, con los ojos arrancados, sus uñas arrancadas de raíz; otros tenían sus articulaciones completamente raspadas e infectadas, agujeros grandes en sus nalgas de donde se había arrancado un pedazo de carne, sus orejas colgando de sus cabezas, sus labios amarrados...
La leyenda cuenta que una hermosa dama española tenía la costumbre de matar ahí a los hombres que había adulado y de los cuales acababa de saciarse, de manera que no pudieran revelar nada de las noches de amoroso desahogo.
Y un pobre llamado Lázaro yacía a su puerta cubierto de llagas, ansiando saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; además, hasta los perros venían y le lamían las llagas.
El 24 de octubre de 1507 el embajador de los Gonzaga, Jacopo d'Atri, escribe a Isabel: “Ioan Christopharo Romano, vostro servitore di cuore, è qui a Napoli et me ha facto degno de una medaglia de vostra signoria che è mille volte bella como voi medesima” (traducción: “Gian Cristoforo Romano, vuestro servidor de corazón, está aquí en Nápoles y me ha hecho digno de una medalla de vuestra señoría, que es mil veces bella como vos misma”). Le comenta además que la mismísima Reina Germaine de Foix la miraba sin saciarse, al igual que las dos hijas del Gran Capitán.
Debido a los hábitos a los que acostumbra este animal de saciarse aprovechando las matanzas de otros depredadores es inevitable la confrontación con estos.
La amistad epistolar que mantenía con madame Blavatsky, habíame abierto ancho campo en el país de los fakires, y más de un gurú, que conocía mi sed de saber, se encontraba dispuesto a conducirme por buen camino a la fuente sagrada de la verdad, y si es cierto que mis labios creyeron saciarse en sus frescas aguas diamantinas, mi sed no se pudo aplacar.
Acogidos por el viejo con afabilidad y honor, reuniéronse a la tarde los tres Magos en la terraza del palacio real, y habiendo comido y bebido hasta saciarse, a la hora en que el sol se ha puesto y el firmamento es como tendido pabellón de terciopelo turquí, tachonado de diamantes y gemas, Baltasar, en tono paternal y benigno, dijo a sus huéspedes y convidados: -Lo que desea Gaspar es muy conforme a su grande ánimo, a su valor de león; pero un pobre anciano como yo, ya no sabe de guerras ni de hazañas.
Sólo que Jacobo ni por ésas salía de hambriento. Lo que él soñaba era un hartazgo, hasta saciarse; una comilona a discreción, mucha carne, vino, pasteles de postre...