sacerdotal


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sacerdotal

adj. RELIGIÓN Del sacerdote desde niño ha sentido la vocación sacerdotal.

sacerdotal

 
adj. Relativo al sacerdocio.

sacerdotal

(saθeɾðo'tal)
abreviación
religión seglar del sacerdote o relacionado con él las funciones sacerdotales
Sinónimos

sacerdotal

adjetivo
levítico, clerical, beato.
Sacerdotal se refiere a los sacerdotes y clerical al clero en general: orden sacerdotal, vestidura sacerdotal, reunión sacerdotal, etc.

sacerdotal:

hierático
Traducciones

sacerdotal

ADJpriestly
Ejemplos ?
Porqué tienen hambre, y no encuentran pan; tienen sed, y no encuentran agua; quieren hacer plegarias y votos en el templo de Dios, y están sin Dios y sin templo; quieren vivir, y a cada paso tropiezan con la muerte; quieren una sepultura para sus cuerpos, y sus cuerpos yacen en los campos sin sepultura y son pasto de las aves.» Edipo sale de su alcázar para consolar a su pueblo moribundo, y gobernando los dioses su lengua, los toma por testigos de que el culpable será puesto a tormento y echado de la tierra; lanza sobre él anticipadamente la excomunión sacerdotal; le maldice en nombre de la tierra y del cielo, de los dioses y de los hombres, y carga su cabeza con las execraciones públicas.
San Cipriano afirma también de la Iglesia romana que es «la raíz y madre de la Iglesia católica(98), la Cátedra de Pedro y la Iglesia principal, aquella de donde ha nacido la unidad sacerdotal»(99).
Su ilustrísima, despojándose de la mansedumbre sacerdotal, dejó desbordar su bilis hasta el extremo de abofetear al escribano real que le notificaba una providencia.
Sería aventurado un diagnóstico en estos momentos en que la indecisión de los síntomas y las escasas nociones que poseemos sobre la etiología del mal, impiden la precisión requerida, dijo con gravedad sacerdotal...
En su nueva vida religiosa olvidó sus costumbres de guerrillero; y fué tan solícito en el cumplimiento del deber sacerdotal, que en 1827, al atravesar el río de Jauja para ir á confesar á un moribimdo, desoyendo el ruego de algunos indios que le pe- dían no se aventurase por estar el río muy crecido, fué arras- trado por la corriente y pereció ahogado.
Estudió las primeras letras con su madre y a partir de 1645 viajó a Quito y en El Real Colegio De San Luis tuvo por Maestro de Retórica al Padre Antonio Bastidas y Carranza, "hecho decisivo para la vocación literaria del joven seminarista" pues fue inquietado hacia la poesía y escribió versos con varios compañeros como el santafereño Hernando Domínguez Camargo. El 20 de Mayo de 1657 se doctoró en la Universidad de San Gregorio y tomó el estado sacerdotal.
No culpéis tampoco al médico de su anómala suficiencia; la sugestión es una terapéutica apreciable, y esa piadosa farsa sacerdotal le permite consolar y aliviar al que sufre.
Si importa el cultivo de las ciencias eclesiásticas para el desempeño del ministerio sacerdotal, también importa generalizar entre la juventud estudiosa, entre toda la juventud que participa de la educación literaria y científica, conocimientos adecuados del dogma y de los anales de la fe cristiana.
"Los viajeros creyeron ver en esta fiesta una escena premeditada para comprometer su carácter sacerdotal; pero hombre social y de carácter ameno, el canónigo Mastai Ferreti, no lo tomó a mal".
Y si jamás permitió que el error se extendiera impunemente, no puso menor celo en condenar, con su enérgico modo de hablar, la corrupción de costumbres, deseando, en la medida de sus fuerzas, presentar a Cristo una Esposa gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada(125). ¡Cuán duramente reprende a los que profanaban con una vida culpable la dignidad sacerdotal!
Es endeble su catolicismo en este punto, señor Aguirre, que no se rebela ante esta montaña de cuerpos exánimes, santificados por la unción sacerdotal y que han sido profanados por el instinto infrahumano de los aliados de usted; que no le deja ver más que una docena larga, catorce, según lista oficial –menos del dos por mil- que han sucumbido víctimas de posibles extravíos políticos, aun concediendo que hubiese habido extravío en la forma de juzgarlos.
¡Voy a hablarle de Scilly Dancourt y va él a decirme dónde encontraré a Helena!, pensaba dentro de mí, sentado ya en un canapé de la pobre y aseada salita que precede el cuarto de estudio, y contemplando una escultura asiria, un cuerpo de león alado con cabeza humana de luenga y rizada barba, coronada por la tiara sacerdotal, que, frente a frente del Budha ventrudo, que sonríe sobre la pobre y negruzca chimenea, forma el único adorno de la estancia.