sabroso

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sabroso, a

(Del bajo lat. saporosus.)
1. adj. Que tiene un sabor agradable o intenso prepara unos postres muy sabrosos. apetitoso insípido
2. Que está un poco salado para mi gusto, te ha quedado un pelín sabroso. soso
3. coloquial Que es interesante o importante le ofrecieron una sabrosa suma de dinero. sustancioso

sabroso, -sa

 
adj. Sazonado y grato al sen tido del gusto.
fig.Delicioso, agradable.
fam.Algo salado, malicioso, picante, gracioso.

sabroso, -sa

(sa'βɾoso, -sa)
abreviación
1. soso que tiene gusto agradable al paladar una comida sabrosa
2. que tiene mucha sustancia o interés un sueldo sabroso
3. que es atrevido o malicioso un baile sabroso
Sinónimos

sabroso

, sabrosa
adjetivo
sazonado, gustoso*, sustancioso, rico, apetitoso, delicioso*, exquisito, delicado*, agradable*. insípido, soso, desabrido.
Se aplica a aquello que tiene un sabor intenso. Rico, apetitoso, delicioso, exquisito, delicado y agradable se utilizan cuando dicho sabor resulta grato al paladar.

sabroso:

importanteenjuidioso, interesante, sustancioso,
Traducciones

sabroso

chutný, pikantní

sabroso

krydret, velsmagende

sabroso

maukas, suolainen

sabroso

pikantan, ukusan

sabroso

味のよい, 塩味の

sabroso

맛있는, 짭짤한

sabroso

god, smårätt

sabroso

ที่เป็นของคาว, อร่อย

sabroso

đậm đà, ngon

sabroso

美味

sabroso

ADJ
1. [comida] → tasty, delicious
2. (= agradable) [libro] → solid, meaty; [oferta] → substantial; [sueldo] → fat
3. [broma, historia] → racy, daring
4. (Andes, Caribe, Méx) (= ameno) → pleasant
5. (Andes, Caribe, Méx) (= parlanchín) → talkative
6. (Méx) (= fanfarrón) → bigheaded, stuck-up
Ejemplos ?
Y allá después en templos suntuosos, sirviéndonos de mesa algún altar, nuestra sed calmarán vinos sabrosos, hartará nuestra hambre blanco pan.
Se interesó en la futura mies que ya iba asomando; hacía espantar por los hijos la hacienda golosa que siempre trataba de venir a robar algunos de los sabrosos tallos del trigo en flor; contemplaba, admirado, la maravillosa alfombra de oro, toda tornasolada por el soplo del viento.
Lloraron con el Eufrates no sólo el fiero Danubio, el siempre Araxes flechero --cuando parto y cuando turco--, mas con su llanto lavaron el Bucentoro dïurno, cuando sale, el Ganges loro; cuando vuelve, el Tajo rubio. El blanco moral, de cuanto humor se bebió purpúreo, sabrosos granates fueron o testimonio o tributo.
Por fin, uno de ellos, perdiendo ya la paciencia, dijo al otro: «En verdad que no es justo ni caritativo el que escamotees los más sabrosos bocados en provecho tuyo, vendiéndolos a uno y otro, y que luego pidas todavía la mitad de lo que dejas.
Después del cabo de Tiburón hasta el de Doña María hay otros dos muy excelentes puertos, y de éste hasta el Cabo de San Nicólas se hallan otros doce; cada uno de ellos tiene el concurso de dos o tres buenas riberas, en cuyas aguas se pescan diversidades de pescados muy sabrosos y con abundancia.
cuando en las noches de invierno rodaba la tramontana por los altos Pirineos, después de barrer los picos siempre de nieve cubiertos del Canigó, yo en mi casa, al dulce amor del brasero, y al más dulce de mis padres, oía silbar el viento y también narrar oía aquellos sabrosos cuentos que empujando iban las horas de las veladas de invierno.
Por mí, y no diga usted a nadie que es codeo, ¿va apostada una cajita de... sabrosos? ¡Vaya en gracia! (Nota bene: Yo fumo colorado maduro).
Cierta vez, por el rumbo de CHAPULTEPEC, un CACOMIZTLE salió al atardecer con el propósito de encontrar por allí algún corral lleno de sabrosos guajolotes.
Sólo cuando se encontró poderoso, dueño de la riqueza pingüe que de antemano se propusiera obtener, entró a cuentas consigo mismo y advirtió que no había disfrutado miaja ni catado los goces lícitos y sabrosos de la existencia.
Pero su hermana le replicaba, sosteniéndole que un niño tan estudioso y consagrado necesitaba muy buen alimento; que sin salud no podía haber sacerdotes, y que a alma tan sana no podían malearla las insignificancias de unos cuatro bocados más sabrosos que la bazofia ordinaria y cotidiana, ni mucho menos el humo de un cigarro; y que así como esa alma se alimentaba de las dulzuras celestiales, también el pobre cuerpo que la envolvía podía gustar algo dulce y sabroso, máxime cuando Damiancito le ofrecía a Dios todos sus goces puros e inocentes.
A las orillas de la mar concurren multitud de cangrejos marinos y terrestres muy grandes, buenos para sustentar criados y esclavos, que dicen ser muy sabrosos pero nocivos a la vista; además, que comiéndolos repetidas veces, causan vahídos de cabeza con flaqueza del cerebro, de suerte que privan de la vista, de ordinario, por un cuarto de hora.
«Si otra Engracia...», y al pensar esto se le apareció la hermosa imagen de la provocativa adúltera, que le enseñaba los dientes de nieve en una carcajada de sarcasmo. Se burlaba de él, le llamaba necio, porque había rechazado groseramente los favores sabrosos que ella le ofrecía...