Ejemplos ?
Se batió en la batalla de Lircay, en la que fue hecho prisionero, luego de rendirse José Joaquín Prieto ordena "hacharlo" siendo ultimado a sablazos, cuestión que fue llevada a cabo fácilmente debido al odio contra los oficiales extranjeros alimentado en la tropa por los conservadores.
Los sobrevivientes fueron llevados a sablazos hasta el local del Club Hípico de la ciudad, y desde allí a la pampa, donde se les impuso un régimen de terror.
La represión policial y parapolicial dejó cuatro muertos, tres de ellos habían sido baleados en sus casas y uno había perecido a causa de los sablazos propinados por la policía montada, los famosos «cosacos».
Antes de que se expidiera el tribunal, el coronel Mariano Necochea, indignado por la captura de las naves y la prisión de su antiguo camarada, abordó La Argentina al frente de 30 granaderos a caballo y algunos tripulantes del barco expulsando a sablazos a los ocupantes chilenos y volviendo a izar la bandera argentina.
Su estado era lastimerísimo: completamente desharrapado y vomitado, sangraba a causa de los sablazos que le asestó el séquito del archiduque en la testa a manera de afrenta, pero lo más serio era que le habían fracturado el brazo durante el forcejeo por su pistola.
Nos presentó esa misma noche, en el bar, y todos comenzamos a hablar de guerra y tiros, sablazos, patadas, con exageración, contando mentiras para oír otras.
Alfredito desafió in continenti al provinciano, entre los siseos del público. En el escenario andaban a sablazos con gran estrépito también.
¡Tiene que caminar sin reposo, y el camino es una lucha: tiene que avanzar a sablazos, y la senda que abre con el machete torna a cerrarse detrás de él como una estela en la mar!
los caballeros alumnos, como otros tantos caballeros energúmenos, se levantaron, locos de entusiasmo, y a gritos, a palmadas, hasta sablazos creo, improvisaron la ovación más descomunal de todos los siglos, por lo menos de todos los siglos en que ha habido ingenieros militares.
Por lo demás: está probado que nadie hizo uso de armas, ni para atacar a los trenes ni para defenderse de la represión violenta. –Una carga ha culatazos o a sablazos para dispersar a los agresores, pudo explicarse y justificarse.
No faltó nada al colorido principesco del que habla El Imparcial. Aquello fue una Rusia aristocrática con cargas de caballería en las calles, sablazos y prisiones.
¡Por amor de Dios, haced prender al culpable! -¿Es un soldado, -preguntó el juez-, quien te ha puesto así, a sablazos? -No tenía espada -dijo el judío-, pero llevaba una cerbatana al hombro y un violín al cuello.