sátira

(redireccionado de sátiras)
También se encuentra en: Sinónimos.
Búsquedas relacionadas con sátiras: satírica, satirico

sátira

(Del lat. satira.)
1. s. f. LITERATURA Composición literaria, en prosa o en verso, de carácter crítico moralizador o irónico, que ridiculiza o censura la realidad cotidiana y a sus personajes. apología
2. Dicho agudo y mordaz con el que se pretende criticar o censurar a una persona o cosa dedicó una sátira al presidente. elogio

sátira

 
f. Composición escrita para censurar acremente o poner en ridículo a personas o cosas.
lit. Discurso o dicho agudo y mordaz, que censura o ridiculiza a alguien o algo. Las principales manifestaciones tienen que buscarse en Grecia: Menipo, Aristófanes, etc. En Roma brillaron en este género Lucilio, Horacio, Marcial y Juvenal. Durante la Edad Media aparece la sátira alegórica y la sátira moral, dirigida a diversas clases sociales. Desde el s. XVII es un género cultivado por un gran número de autores: Quevedo, Gracián, Iriarte, Molière, Voltaire, Ariosto, Alfieri, Huxley, etc., hasta la era moderna, en que destacan figuras como Chesterton o Bertold Brecht.

sátira

('satiɾa)
sustantivo femenino
literatura discurso o composición literaria que critica las costumbres o vicios de alguien para moralizar o como burla Numerosos sonetos de Quevedo son sátiras.
Sinónimos

sátira

sustantivo femenino
Traducciones

sátira

Satire

sátira

satire

sátira

satire

sátira

satire

sátira

sátira

sátira

satyra

sátira

сатира

sátira

讽刺

sátira

諷刺

sátira

Satira

sátira

Satire

sátira

סאטירה

sátira

風刺

sátira

풍자

sátira

Satir

sátira

SFsatire
Ejemplos ?
éjame, Andrés, que de la corte huyendo, de tantos vicios hórridos me aleje, como en mi patria mísera estoy viendo: ni te asombre que, al tiempo que los deje, ya que enmendarlos mi razón no pueda, en sátiras amargas los moteje.
Mas yo, que soy un mísero poeta, antes que por decir verdades claras en un encierro un alguacil me meta, y me cuesten mis sátiras más caras, o en el hospicio muera miserable, quiero del riesgo huir doscientas varas: que ni es lícito hablar, donde intratable pone a la lengua una mordaza el miedo, y ¡ay del primero que rompiéndola hable!
«¿Por qué habrá dejado en paz al bueno de don Diego ese diablo de Masito? Ni por casualidad le alude en sus sátiras políticas». Así decía la gente.
De su vida de hombre yo no he de hablar, porque sabe poco de Cuba quien no sabe cómo peleó él por ella desde su juventud, con sus sonetos clandestinos y sus sátiras impresas; cómo dio en España el ejemplo, más necesario hoy que nunca, de adquirir fama en Madrid sin sacrificar la fe patriótica; cómo empleó su riqueza, más de una vez, en hermosear a su alrededor la vida, de modo que cuanto le rodeaba fuese obra de arte, y hallaran a toda hora cubierto en su mesa los cubanos fieles y los españoles generosos; cómo juntó, con el cariño que emanaba de su persona, a cuantos, desagradecidos o sinceros para con él, amaban como él la patria, y como él escribían de ella.
Por medio de libros, de opúsculos y de periódicos propagan el veneno mortífero; lo insinúan en reuniones y discursos; todo lo han invadido, y poseen numerosas escuelas arrancadas a la tutela de la Iglesia, en las que depravan miserablemente, hasta por medio de sátiras y burlas chocarreras, las inteligencias aún tiernas y crédulas de los jóvenes, excitando en ellos el desprecio hacia la Sagrada Escritura.
Ansioso de reputación y del aplauso en su país, canta sus glorias en inspirados poemas, ensalza sus héroes en históricas producciones dramáticas, y celebra o critica en sátiras comedidas las virtudes y ventajas, o los vicios y manías de las costumbres de su sociedad y su siglo.
Pero éstas no son disparates, sino libros llenos de profunda sabiduría y artificio : sátiras pintadas de los pecados y errores de los hombres.
EL TIMIDO LLAMADO "Mientras baño mis ojos enfermos de un negro colirio", escribe Horacio; en la epístola quinta del libro primero de Las sátiras.
Si el mío tu sacro espíritu gobierna, si en mis escritos invoqué tu nombre, y en la dulzura de mi Musa tierna: dime, ¡ay de mí!, ¿por qué no hallo un hombre, ya que tú desdeñas de escucharme, que en oyendo mis versos no se asombre? ¿Dejo de trabajar, y fatigarme en el cómico y trágico argumento, y en las sátiras libres desvelarme?
Vemos que las mejores sátiras contra la sociedad del siglo XVIII son aplaudidas y celebradas por la misma sociedad a la que satirizaba.
era nada menos que Shakespeare en persona - `míster William Himself"-. Ni quiso admitir por un solo momento que los Sonetos sean meras sátiras de la obra de Drayton y de John Davies de Hereford'.
Indignáronle mas que todo las gacetillas de calumnias, y los archivos de mal gusto dictados por la envidia, la hambre y la torpeza; viles sátiras que respetan los buytres y despedazan las palomas; novelas faltas de imaginacion, donde se ven mil retratos ideales de sugetos que sus autores no conocen.