Ejemplos ?
Los subtipos identificados son: Catastrofización o Visión catastrófica - Imaginar, especular y rumiar el peor resultado posible, sin importar lo improbable de su ocurrencia, o pensar que la situación es insoportable o imposible de tolerar, cuando en realidad es incómoda (o muy incómoda) o inconveniente (esto se relaciona con la baja tolerancia a la frustración, cuya importancia psicopatológica ha sido ampliamente investigada por Albert Ellis).
Se trata de una literatura muy densa, llena de guiños y detalles por descubrir, sin espacio para el baldío y pensada para la distendida reflexión; y para la que Freire recomienda: deglutirla como un buey o una oveja, deteniéndose a cada párrafo y alzando la cabeza para rumiar lo leído.
Es el perfecto lugar para poder rumiar y hacer muchas actividades como por ejemplo: Pintar, grabar vídeos, manejar bicicleta, meditar, jugar futbol, básquetbol, y muchas otras cosas más.
Pero, escarmentado de sus innumerables tropelías, Manuel le nombró duque y lo desterró junto con Teodora a Oene (Oeneaeum), una pequeña y agradable ciudad de Paflagonia. Allí, entre las colinas cubiertas de viñedos, el eterno exiliado se sentó a rumiar sus agravios y alimentar su odio.
Se oye en el corral el ruido que, al rumiar, hacen las ovejas; y un caballo atado en el patio, hace crujir entre los dientes, restos de alfalfa seca.
Jack Block, psicólogo de la universidad de Berkeley, ha utilizado una medida similar a la inteligencia emocional que él denomina «capacidad adaptativa del ego», estableciendo dos o más tipos teóricamente puros, aunque los rasgos más sobresalientes difieren ligeramente entre mujeres y hombres::«Los hombres que poseen una elevada inteligencia emocional suelen ser socialmente equilibrados, extrovertidos, alegres, poco predispuestos a la timidez y a rumiar sus preocupaciones.
Sam la siguió y alcanzó a cercenarle otra de sus patas traseras antes de que Ella-Laraña se perdiera en el Antro ya rumiar su derrota.
Es una novela kafkiana en la que el protagonista ni siquiera recuerda su condición de espía, deambula por Seúl y trata de rumiar su vida pasada.
Mientras describe las expresiones de las multitudes anónimas del mundo urbano subterráneo, el narrador no para de rumiar sobre escenas de películas y bares de música pop.
La escritura es «el arte de rumiar»: el autor es solamente un instrumento del azar y de la inspiración, que debe buscar y rebuscar antes de escribir.
En Normanbya, los foliolos también tienen lana blanca en el envés, el endocarpio exterior tiene unas pocas fibras finas en lugar de muchas fibras grandes y el endospermo es rumiar en lugar de homogéneo.
Según las fuentes árabes, el ejército avanzó durante seis días por zonas donde no existían agua por lo que Jalid había obligado a algunos de sus camellos a beber más agua de la que podían y les ató las mandíbulas para que no pudieran rumiar y de esta forma fue sacrificando uno tras otro los camellos para poder beber el agua almacenado en sus estómagos.