ruiseñor

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ruiseñor

(Del occitano rossinhol < lat. vulgar *lusciniolus < lat. luscinius.)
s. m. ZOOLOGÍA Ave paseriforme de plumaje pardo intenso en el dorso y blancuzco en el vientre, cola de color castaño, con un canto muy rico y variado en los machos.
NOTA: Nombre científico: (Luscinia megarhynchos.)

ruiseñor

 
m. zool. Ave paseriforme (Luscinia megarhynchos); de plumaje pardo rojizo, notable por la belleza de su canto. Se alimenta de insectos.

ruiseñor

(rwise'ɲoɾ)
sustantivo masculino
pájaro de plumaje rojizo y canto muy melodioso El ruiseñor canta hasta bien entrada la noche.
Sinónimos

ruiseñor

sustantivo masculino
filomela, filomena.
Filomela y filomena son términos usados poéticamente para designar el ruiseñor.
Traducciones

ruiseñor

nightingale

ruiseñor

Nachtigall

ruiseñor

rossignol

ruiseñor

usignolo

ruiseñor

夜莺

ruiseñor

夜鶯

ruiseñor

ナイチンゲール

ruiseñor

나이팅게일

ruiseñor

Nightingale

ruiseñor

SMnightingale
Ejemplos ?
Rosario, animada por los piropos entusiastas con que los doctos y no doctos hubieron de acoger su salida, cantó como únicamente solía hacerlo en las grandes solemnidades: ::«Yo que me encierres no quiero ::ni en una jaula de flores; ::mira que si los encierran ::se mueren los ruiseñores.» Una nutrida salva de aplausos resonó a la terminación de la copla, y llena de orgullo la Veterana miró fijamente al Niño como ofrendándole sonriente los aplausos conquistados.
Fuese a la Alameda a refrescar sus emociones en la visión de verdura, a oír cantar a los pájaros sus amores. Su corazón verdecía y dentro de él cantábanle también como ruiseñores recuerdos alados de la infancia.
¿Y a China quién no la conoce, con su pabellón de tres torres, donde no caben las cortinas con árboles y demonios de oro, ni las cajas de marfil con dibujos de relieve, ni el tapiz donde están, con los siete colores de la luz, los pájaros que van de corte por el aire, cuando llega el mes de mayo, a saludar al rey y la reina, que son dos ruiseñores que fueron al cielo a ver quién se sienta en las nubes, y se trajeron un nido de rayos de sol?
Todo sirve a los amantes, plumas les baten veloces, airecillos lisonjeros, si no son murmuradores. Los campos les dan alfombras, los árboles pabellones, la apacible fuente sueño, música los ruiseñores.
Bellos bosques de altos palmerales, de amenísimos mirtos y laureles, cedros y preñadísimos frutales trenzados en curiosos capiteles, daban de las calores estivales abrigo entre sus túpidos doseles; y entre sus tiernos ramos protectores cantando rebullían los ruiseñores.
Y en vez de estar cazando la tarde entera junto a la cristalina Fuente Vaquera, voy a ver cómo en ella cantan amores tórtolas, colorines y ruiseñores, y cómo de aquel monte sobre las lomas arrullan solitarias blancas palomas.
-No será asín cuando yo te diga que el que nos va a acompañar es un gachó mas pinturero y más cruzaíto de alas que toítos los hombres, en la flor de la vía, con dos ojos que meten mieo de bonitos que son, con un pelo más negro que la endrina, con un perfil que quita el sueño, con un pico que me río yo del de los ruiseñores; un hombre, en fin, de los que Dios jecha al mundo pa que se sepa lo que es capaz de jacer cuando le da por jacer cositas maravillosas.
Enviadme, frescas flores, vuestra vital fragancia, dos meses más en Francia para poder vivir. ¡Cantadme, ruiseñores; cantad, pájaros míos, al son de vuestros píos, para poder morir ......................
En aquel atardecer, un extraño silencio había invadido las zonas de su paseo y se sorprendía que no escuchara el trino de los ruiseñores que tanto le fascinaba.
Para gozar sus rayos bienhechores entreabrían su cálices las flores, manso alzaban las ráfagas murmullo en la hojarasca espesa, y a su tranquilo y deleitoso arrullo despertaban los pardos ruiseñores.
-Mire usté, señó Frasquito, usté, manque tenga la cara siempre como si siempre estuviera jaciendo un embargo, usté tiée un corazón más grande que una carretera. -Lo tenía, pero es que ya sabes tú que el corazón se gasta cuando se crían ruiseñores...
Para gozar sus rayos bienhechores entreabrían sus cálices las flores, manso alzaban las ráfagas murmullo en la hojarasca espesa, variando de la luz los mil colores, y a su tranquilo arrullo despertaban los pardos ruiseñores.