Ejemplos ?
- Y ahora - se dijo-, ¿cuál será cuál? Dio un mordisquito al pedazo de la mano derecha para ver el efecto y al instante sintió un rudo golpe en la barbilla.
Esta misma blandura de mi carácter es a todas luces lo que nos hace incompatibles en la vida íntima, según han demostrado ya diferentes ensayos; pues a él le exasperan las formas suaves y corteses, las escenas tiernas y cariñosas, y todo lo que no sea rudo, áspero, fuerte y belicoso.
De Wyoming, en cambio, no sabemos lo que podíamos haber visto, cuando apenas en el comienzo de su breve y fantástica carrera creó—como contraste con el empalagoso héroe actual— el tipo del varón rudo, áspero, feo, negligente y cuanto se quiera, pero hombre de la cabeza a los pies, por la sobriedad, el empuje y el carácter distintivos del sexo.Hart prosiguió actuando, y ya lo hemos visto.
Fray Ambrosio asentándole una mano en el hombro, y sacudiéndole con rudo afecto, me dijo: —Si este mozo consigue reunir cincuenta hombres, dará mucho que hablar.
Algunos creían que era más fácil tratar con el viejo y rudo caballero que con el joven, a pesar de sus suaves maneras, pero ya hablaremos de eso más adelante.
Ier. OFICIAL––No tenéis entrañas; forzar así a tan rudo servicio a un pobre viejo que apenas puede tenerse. EL CANTERO Y SUS COMPAÑEROS.––¡Esto clama al cielo!
La carta era del abogado o asesor de la difunta Generala, y decía así: "Señorita doña Angustias Barbastro: Acabo de recibir extraoficialmente la triste noticia del óbito de su señora madre (Q.S.G.H.), y acompaño a usted en su legítimo sentimiento, deseándole fuerzas físicas y morales para sufrir tan inapelable y rudo golpe de la Superioridad que regula los destinos humanos.
Lucina, o fuese por que el asco pudo hacer que de igual modo no se untase, o ya que del carnero el andar rudo su paso femenil mal imitase; o que al tocar su espalda el Ogro crudo, vencida por un miedo atroz, gritase; o que el cabello allí le hiciese asomo; sentida fue, y no sé decir bien cómo.
Sobre su frente pasaron con rudo silbar las balas, y gendarmes le acometen diciendo «¡Ríndete a Francia!» Y entonces él —«No se rinden los que nacen en España», y contra el jefe enemigo su ancho trabuco descarga.
Hay quien fue al mar, quien escapóse al jaro, y solo el rey no quiso ir o no pudo; pues le es tanto el amor agudo y caro, que quiere regresar al antro rudo, y no irse más de aquella alpestre corte, si no es al lado de su fiel consorte; »que, cuando ya después de haber salido, la vio volver al espantable aprisco, estuvo a punto, del dolor transido, de echarse sobre el Ogro en aquel risco; y fuese a él, y bien habría podido acabar en sus dientes hecho cisco, si no lo frena al cabo la esperanza, de rescatarla de la inmunda estanza.
Muy popular y querido en Potosi era su señoría, porque, a fuerza de sagacidad y no de garrote, alcanzó á poner término a las sangrientas querellas de criollos y vascongados, y porque fué tan generoso amparador de los indios que forzó a los ricachos mineros a remunerar el rudo trabajo de los peones., con un pequeño aumento de salario.
Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre.