rubor


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rubor

(Del lat. rubor.)
1. s. m. Color rojo que aparece en las mejillas, producido por un sentimiento de vergüenza el rubor de su rostro demostraba que se sentía avergonzado. sonrojo
2. Sentimiento ocasionado por un hecho turbador, que se manifiesta en el color encendido en el rostro sus groseras palabras le causaron rubor. turbación, apuro, vergüenza
3. Color rojo muy intenso.

rubor

 
m. Color encarnado o rojo muy encendido.
Color que la vergüenza saca al rostro y que lo pone encendido.
fig.Empacho y vergüenza.

rubor

(ru'βoɾ)
sustantivo masculino
1. color que toma el rostro a causa de la vergüenza Siento cómo me sube el rubor.
2. desvergüenza sentimiento de vergüenza No siente rubor al mentir.
Sinónimos

rubor

sustantivo masculino
empacho, vergüenza*, sonrojo, bochorno, sofoco. palidez, impasibilidad, desvergüenza.
Estos sinónimos forman, en el orden en que se enumeran, una serie intensiva.
Traducciones

rubor

ruměnec

rubor

rødmen

rubor

puna

rubor

rougeur

rubor

rumenilo

rubor

赤面

rubor

홍조

rubor

blos

rubor

rødme

rubor

rodnad

rubor

หน้าหรือผิวแดง

rubor

sự đỏ mặt

rubor

红晕

rubor

SM
1. (en cara) → blush, flush
causar rubor a algnto make sb blush
2. (= timidez) → bashfulness
3. (= color) → bright red

ru·bor

m. rubor, vasolidation caused by heat or emotion; redness of the skin; blush.

rubor

m (form) redness, flush, flushing; (debido a la menopausia) hot flash
Ejemplos ?
Un vivo rubor cubrió las mejillas de la muchacha, que le respondió apretándole la mano y mirándole con sus expresivos ojos azules.
Hasta hoy he vivido con el producto de mis alhajas, y hace ocho días vendí la última..., una gargantilla de perlas muy hermosa... ¡Rubor me causa hablar a usted de estas miserias!...
Pasados unos minutos, como si se sintiera impulsada por la curiosidad de comprobar si yo todavía la estaba observando, lentamente fue girando el rostro, y otra vez se tropezó con mi ardiente mirada. Bajó instantáneamente sus grandes ojos negros, y un intenso rubor cubrió sus mejillas.
Obligados por la fuerza de la verdad, muchos liberales reconocen sin rubor e incluso afirman espontáneamente que la libertad, cuando es ejercida sin reparar en exceso alguno y con desprecio de la verdad y de la justicia, es una libertad pervertida que degenera en abierta licencia; y que, por tanto, la libertad debe ser dirigida y gobernada por la recta razón, y consiguientemente debe quedar sometida al derecho natural y a la ley eterna de Dios.
A poco se despidió, y, pensando en el significativo rubor de Mercedes y en su propia inesperada turbación, esta pregunta surgió en su mente: "¿Por qué no?".
Estas innobles guerrillas que dirige y exacerba el hambre, o cuando mucho, la ambición de mando o de destinos, no puede sufrirlas un día y otro ningún hombre que aprecie en algo su hidalguía y sienta aún el rubor de su dignidad calentarle las mejillas cuando una torpe lengua o una envenenada pluma le hieren en el sagrario de su honra; que ésta no transige, ni ser puede más que una, ora se albergue bajo el burdo ropaje del campesino, ora bajo los bordados ostentosos del hábito de un magnate.
Aquellas palabras fueron una revelación para mí; no eran las frases que podía emplear un amigo para otro amigo, no era posible que salieran de otros labios que de los de una mujer. Miré fijamente al niño, y al ver su rubor, comprendí que no me había engañado.
En el umbral de la puerta acababan de apoyarse, breves y ligeros como dos pajarillos, los lindos pies de una mujer rubia y rosada, bajita y airosa, llenita de carnes, con grave expresión de melancólica indiferencia en los fríos ojos azules, con dulzura de risas y llamaradas de rubor en el rostro, con enérgico ceño.
Don Jorge hubiera querido, para intimar más, mucho más, con los suyos, ya que ellos nunca se separaban de él, no separarse él jamás de ellos con el pensamiento, y para esto iniciarlos en sus ideas, en su dulcísima creencia... pero un rubor singular se lo impedía.
Yo me decidí a interrogar sin rebozo: —¿Saben cómo sigue el Conde de Volfani? Se miraron y creo que el rubor tiñó sus rostros marchitos.
Pero la fina muchacha, la amiga de su niñez, la hija del general, permanecía de pie, con un rubor en sus mejillas, de ordinario tan pálidas, los grandes ojos abiertos, la boca tan elocuente, a pesar de que no salía de ella ni una palabra.
Tu faz luce, purpurina, tal turbación deliciosa, que hace florezca la rosa de tu rubor, purpurinas; muebe sus pétalos, fina, la ardiente for de tu boca tu manecita equívoca con facilidad bien cruel; y las notas de papel te danzan pavana loca...