rubí

(redireccionado de rubíes)
También se encuentra en: Sinónimos.

rubí

(Del cat. robi < bajo lat. rubinus .)
1. s. m. MINERALOGÍA Mineral cristalizado, más duro que el acero, de color rojo oscuro y brillo intenso, que se utiliza en joyería.
2. MECÁNICA Cada una de las piezas finas engarzadas o incrustadas en determinadas partes del mecanismo de un reloj.
3. rubí balaje MINERALOGÍA Variedad morada de este mineral.
4. rubí de Bohemia MINERALOGÍA Cristal de roca de color rosado.
5. rubí de Brasil MINERALOGÍA Topacio violeta o rojizo.
6. rubí espinela MINERALOGÍA Piedra fina parecida por su color a este mineral.
7. rubí oriental MINERALOGÍA Corindón de color rojo sangre.
NOTA: En plural: rubíes

rubí

 
m. mineral. Variedad de corindón de color rojo intenso.

Rubí

 
Mun. de la prov. española de Barcelona, cab. de p. j.; 57 030 h. Núcleo industrial. Avicultura.

rubí

(ru'βi)
sustantivo masculino
mineralogy mineral cristalizado, duro, de color rojo y brillo intenso El rubí es una de las piedras preciosas más caras.
Sinónimos

rubí

sustantivo masculino
Traducciones

rubí

Rubin

rubí

ruby, jewel

rubí

rubis

rubí

rubino

rubí

ルビー

rubí

rubin

rubí

rubin

rubí

Ruby

rubí

روبي

rubí

Руби

rubí

Ruby

rubí

Ruby

rubí

루비

rubí

Ruby

rubí

ทับทิม

rubí

SM (= piedra preciosa) → ruby; [de reloj] → jewel
Ejemplos ?
Metales Preciosos, al oro, la plata y el platino; X. Piedras Preciosas, las gemas siguientes: aguamarinas, diamantes, esmeraldas, rubíes, topacios, turquesas y zafiros; XI.
Una doncella, digo, por quien decían todas las curiosas lenguas, y afirmaban los más raros entendimientos, que era la de más perfecta hermosura que tuvo la edad pasada, tiene la presente y espera tener la que está por venir; una por quien los poetas cantaban que tenía los cabellos de oro, y que eran sus ojos dos resplandecientes soles, y sus mejillas purpúreas rosas, sus dientes perlas, sus labios rubíes, su garganta alabastro; y que sus partes con el todo, y el todo con sus partes, hacían una maravillosa y concertada armonía, esparciendo naturaleza sobre todo una suavidad de colores tan natural y perfecta, que jamás pudo la envidia hallar cosa en que ponerle tacha.
-Mirad, les dijo, qué animal tan hermoso; tiene una corona de rubíes en la cabeza y lleva espuelas en los pies como los caballeros.
El panorama que se ofrecía, a su vista era encantador. Detrás de los valles, colinas y montes, se veía un horizonte de oro, diamantes y rubíes; ¡un horizonte!
Sus ojos se pusieron rojos y brillantes como dos rubíes; no se quedaron en zaga los de su contrario, que se pusieron como dos carbunclos.
El patio presentaba un risueño golpe de vista con sus bien cuidados arriates, que la mano de Mariquita cuidábase de limpiar de hojas secas y de flores mustias, y que sus desvelos habían convertido en reducidos verjeles, en que imperaban las notas de rubíes de los geranios y las no menos purpurinas de los claveles de bengala...
Viste una capa y ropilla de terciopelo más blanco que la nieve, de oro y perlas trencillas y pasamanos; las cuchilladas, aforros, vueltas y faja de raso carmesí; calzas de punto, borceguíes datilados, valona y puños de encaje; esparcen reflejos claros en su pecho los rubíes de la cruz de Santïago.
Animola su madrina recordándola que nada hay que temer cuando se obra bien, y luego la dijo que sola y disfrazada huyese a algún lejano reino. -Aquí tienes, -añadió-, una caja donde pondremos todos tus vestidos, tus adornos, tu espejo, los diamantes y los rubíes.
Había desaparecido el sol de oro, evaluado en más de cuarenta mil pesos, y cuyas ricas perlas, rubíes, brillantes, zafiros, ópalos y esmeraldas eran obsequio de las principales familias de Lima.
El virrey agarrose mano a mano en conversación con él, pidiole un polvo, y su señoría le pasó la caja de oro con cifra de rubíes.
Era un prendedor figurando un alacrán. El cuerpo lo formaba una magnífica esmeralda engarzada sobre oro, y la cabeza un grueso brillante con dos rubíes por ojos.
El sol se había puesto entre celajes, horribles nubarrones en forma de grandes montañas, de magníficos volcanes despidiendo a chorros su abrasadora lava, de góticos castillos de una antigua y exquisita arquitectura, de palacios encantados formados de granitos y adornados de topacios, rubíes, y esmeraldas, bordados todos sus contornos con dorados filetes, y reflejando resplandecientes fuegos, efecto sorprendente, producido también por los relámpagos que de vez en cuando iluminaban el lejano horizonte, que se perdía en la inmensidad de la tierra.