roscar

(redireccionado de roscas)

roscar

1. v. tr. Hacer la rosca en el interior de un tornillo.
2. Dar vueltas a un tornillo o una tuerca para meterlos en un hueco róscalo con fuerza para que no se salga. atornillar
NOTA: Se conjuga como: sacar

roscar

(ros'kaɾ)
verbo transitivo
hacer la rosca a un tornillo En el taller roscaron el tornillo.

roscar


Participio Pasado: roscado
Gerundio: roscando

Presente Indicativo
yo rosco
tú roscas
Ud./él/ella rosca
nosotros, -as roscamos
vosotros, -as roscáis
Uds./ellos/ellas roscan
Imperfecto
yo roscaba
tú roscabas
Ud./él/ella roscaba
nosotros, -as roscábamos
vosotros, -as roscabais
Uds./ellos/ellas roscaban
Futuro
yo roscaré
tú roscarás
Ud./él/ella roscará
nosotros, -as roscaremos
vosotros, -as roscaréis
Uds./ellos/ellas roscarán
Pretérito
yo rosqué
tú roscaste
Ud./él/ella roscó
nosotros, -as roscamos
vosotros, -as roscasteis
Uds./ellos/ellas roscaron
Condicional
yo roscaría
tú roscarías
Ud./él/ella roscaría
nosotros, -as roscaríamos
vosotros, -as roscaríais
Uds./ellos/ellas roscarían
Imperfecto de Subjuntivo
yo roscara
tú roscaras
Ud./él/ella roscara
nosotros, -as roscáramos
vosotros, -as roscarais
Uds./ellos/ellas roscaran
yo roscase
tú roscases
Ud./él/ella roscase
nosotros, -as roscásemos
vosotros, -as roscaseis
Uds./ellos/ellas roscasen
Presente de Subjuntivo
yo rosque
tú rosques
Ud./él/ella rosque
nosotros, -as rosquemos
vosotros, -as rosquéis
Uds./ellos/ellas rosquen
Futuro de Subjuntivo
yo roscare
tú roscares
Ud./él/ella roscare
nosotros, -as roscáremos
vosotros, -as roscareis
Uds./ellos/ellas roscaren
Imperativo
rosca (tú)
rosque (Ud./él/ella)
roscad (vosotros, -as)
rosquen (Uds./ellos/ellas)
Pretérito Pluscuamperfecto
yo había roscado
tú habías roscado
Ud./él/ella había roscado
nosotros, -as habíamos roscado
vosotros, -as habíais roscado
Uds./ellos/ellas habían roscado
Futuro Perfecto
yo habré roscado
tú habrás roscado
Ud./él/ella habrá roscado
nosotros, -as habremos roscado
vosotros, -as habréis roscado
Uds./ellos/ellas habrán roscado
Pretérito Perfecto
yo he roscado
tú has roscado
Ud./él/ella ha roscado
nosotros, -as hemos roscado
vosotros, -as habéis roscado
Uds./ellos/ellas han roscado
Condicional Anterior
yo habría roscado
tú habrías roscado
Ud./él/ella habría roscado
nosotros, -as habríamos roscado
vosotros, -as habríais roscado
Uds./ellos/ellas habrían roscado
Pretérito Anterior
yo hube roscado
tú hubiste roscado
Ud./él/ella hubo roscado
nosotros, -as hubimos roscado
vosotros, -as hubísteis roscado
Uds./ellos/ellas hubieron roscado
Pretérito Perfecto de Subjuntivo
yo haya roscado
tú hayas roscado
Ud./él/ella haya roscado
nosotros, -as hayamos roscado
vosotros, -as hayáis roscado
Uds./ellos/ellas hayan roscado
Pretérito Pluscuamperfecto de Subjuntivo
yo hubiera roscado
tú hubieras roscado
Ud./él/ella hubiera roscado
nosotros, -as hubiéramos roscado
vosotros, -as hubierais roscado
Uds./ellos/ellas hubieran roscado
Presente Continuo
yo estoy roscando
tú estás roscando
Ud./él/ella está roscando
nosotros, -as estamos roscando
vosotros, -as estáis roscando
Uds./ellos/ellas están roscando
Pretérito Continuo
yo estuve roscando
tú estuviste roscando
Ud./él/ella estuvo roscando
nosotros, -as estuvimos roscando
vosotros, -as estuvisteis roscando
Uds./ellos/ellas estuvieron roscando
Imperfecto Continuo
yo estaba roscando
tú estabas roscando
Ud./él/ella estaba roscando
nosotros, -as estábamos roscando
vosotros, -as estabais roscando
Uds./ellos/ellas estaban roscando
Futuro Continuo
yo estaré roscando
tú estarás roscando
Ud./él/ella estará roscando
nosotros, -as estaremos roscando
vosotros, -as estaréis roscando
Uds./ellos/ellas estarán roscando
Condicional Continuo
yo estaría roscando
tú estarías roscando
Ud./él/ella estaría roscando
nosotros, -as estaríamos roscando
vosotros, -as estaríais roscando
Uds./ellos/ellas estarían roscando
Traducciones

roscar

infilzare
Ejemplos ?
El fuego, ligero en las lomas arenosas, donde encontraba poco alimento, se detenía en los bajos, de pasto tupido y de pajas altas, comiéndose despacio, como saboreando, los pajonales, avivándose repentinamente, al devorar una mata de cortadera, envolviendo con sus roscas coloradas los magníficos penachos plateados, tumbándolos y no dejando el sitio, sino cuando no quedaba más que un tronquito calcinado, resto informe de la soberbia planta.
Y Luis, temblando de ilusión, abría los brazos y llamaba a la serpiente, anhelando sentir sus elásticas y frías roscas alrededor del cuello.
Un sentimiento análogo, bien que inconsciente, animaba a toda la turbamulta escolar con respecto a Carmen; pues todos, ya de un modo, ya de otro, tenían algo que agradecerle; esto sin contar las roscas de pandequeso que le hurtaba a Encarnación y luego repartía en la escuela en menudos pedazos.
(Dice en la Soledad segunda, versos 350 hasta 360): Rompida el agua en las menudas piedras. cristalina sonante era tiorba, y las confusamente acordes aves entre las verdes roscas de las yedras muchas eran.
Consistía la vacilación del muchacho en que Carmen, a más de poco garbosa, era muy cachetona y carisoplada, a causa del ahoguío que padecía; pero al mismo tiempo admiraba Toto en ella unas trenzonas muy crespas y unos dientes de pocelana: fuera de que no le parecía nada chinche ni acusona. Las roscas de pandequeso acabaron de decidirlo.
Se pondrá un especial énfasis en la lucha contra las llamadas “roscas” o circuitos controlados por grupos oligopólicos que estrangulan la entrega de las cosechas o su almacenamiento envileciendo los precios de los productos agrícolas cuando llegan al consumidor final.
Laoconte, designado por la suerte para sacerdote de Neptuno, estaba inmolando en aquel solemne día un corpulento toro en los altares, cuando he aquí que desde la isla de Ténedos se precipitan en el mar dos serpientes (¡de recordarlo me horrorizo!), y extendiendo por las serenas aguas sus inmensas roscas, se dirigen juntas a la playa; sus erguidos pechos y sangrientas crestas sobresalen por cima de las ondas; el resto de su cuerpo se arrastra por el piélago, encrespando sus inmensos lomos, hácese en el espumoso mar un grande estruendo; ya eran llegadas a tierra; inyectados de sangre y fuego los encendidos ojos, esgrimían en las silbadoras fauces las vibrantes lenguas.
Y como esperasen sus coronas, y que fuesen de oro (que era lo que imaginaban) Aureliano, que, no pudo ó no quiso darlas, hízolas de pan, y las mandó repartir, con lo cual cumplió su palabra, y los soldados no tuvieron que replicar. Y dice Amaya, que estas roscas fueron como las de Utrera en Andalucía.
Abra la panadería que ya quiero merendar: ricos cuernos, polvorones, rejas, huesos y volcanes; roscas, pasteles, cocoles y otros sabrositos panes.
Pero más he querido, María, a los hombres; tanto, que por ellos he consentido colgar de un patíbulo por las taladradas palmas y dejar jirones de piel en las roscas de los látigos...
Francisco de Amaya, quien pone el origen de estas roscas, y el arte con que usó de ellas Aureliano para desempeñarse de una promesa.
Las roscas de Utrera han sido celebradas de todos, pondera el gran aprecio que de ellas se hacia, Pedro de Medina, Lope de Vega, Morgado, Rodrigo Caro, salado, D.