roséola

roséola

s. f. MEDICINA Enfermedad infecciosa o por intoxicación que se caracteriza por la aparición en la piel de pequeñas manchas rosáceas.
NOTA: También se escribe: roseola, rubeola

roséola

 
f. pat. Enfermedad infectocontagiosa de naturaleza vírica, producida por un virus ARN del grupo de los paramixovirus, al que también pertenecen los de la parotiditis y del sarampión, que afecta particularmente a los niños. Se manifiesta por una erupción de pequeñas manchas de color rosado y del tamaño de una lenteja.
Traducciones

roséola

roseola
Ejemplos ?
Gallo, Dharam Ablashi y Saira Salahuddin en 1986 describieron el herpesvirus humano 6 (HHV-6), uno de los virus causantes de la roséola.
Otros casos típicos de roseola son la roséola sifilítica, en la segunda etapa de la sífilis, y la roseola o sarpullido del sarampión.
Nacida en Morton Grove (Illinois), hija de una pareja judía, Don y Libby Matlin. A la edad de 18 meses perdió gran parte de su capacidad auditiva a causa de un ataque de roséola infantil.
Hasta hace poco, su origen era desconocido, pero ahora se sabe que es causada por dos herpesvirus de los humanos, HHV-6 y HHV-7, los cuales se conocen como virus de la roséola.
Un niño con fiebre debe beber muchos líquidos. Es probable que muchos niños adquieran roséola "subclínica", es decir, que no muestren signos externos de la enfermedad.
En general se ha denominado también roséola a todo eritema sonrosado o asalmonado, de ubicación preferentemente en el tronco y raíz de extremidades, en ocasiones con tacto como la piel del melocotón, y que aparece acompañando a numerosas enfermedades víricas o bacterianas.
a roséola, también llamada roseola o exantema súbito, es una enfermedad de los niños, especialmente de los menores de dos años, cuyas manifestaciones exteriores se suelen limitar a una erupción transitoria o exantema, que se produce luego de fiebre durante tres días.
La erupción no es particularmente fuerte, y no necesita tratarse con lociones o cremas especiales. No existe vacuna contra la roséola.
En el período de incubación, que dura de 10 a 15 días, se aprecian trastornos del estado general, una fase de bacteriemia con fiebre que aumenta progresivamente hasta alcanzar 39-40 °C, en cuyo momento se mantiene, cefalea, estupor, roséola en el vientre, tumefacción de la mucosa nasal, lengua tostada, úlceras en el paladar y, a veces, hepatoesplenomegalia y diarrea.
El cuadro sistémico descrito se puede acompañar de un exantema macular (roséola tifoidea) en tórax y abdomen (que cede de forma espontánea en pocos días) así como de alteraciones del nivel de consciencia en la fiebre tifoidea (que aparecen sobre todo al inicio de la segunda semana).