Ejemplos ?
Afírmó el monecipio que no había tal cosa, y en esto llegó el dómine de la escuela y aseguró que tenía costancia y esistencia de que en la sepoltura señalada por nusotros no podía haber otra cosa que el telar, o calavera en hueso puro y líquido de un rocín de cría; que por más señas el rocín fue suyo y se le desgració rondando con una cargo, de maíz que llevaba al molino en compañía de su sobrina Nestasia, por mal mote la Polida, a causa de estar en pocas carnes siempre y algo baja de color.
Después de todo esto pudo verse al Mayor Kovaliov siempre de buen humor, sonriente, rondando absolutamente a todas las mujeres bonitas e incluso detenido una vez delante de una tienda de Gostínni Dvor para comprar el pasador de una condecoración, si bien por motivos desconocidos, ya que él no era caballero de ninguna orden.
Siempre nos encontraba más altos, más gordos, más buenos mozos (con perdón), y concluía por ofrecernos el obsequio de siempre: harina tostada con miel de abejas. Después había que ir a buscar a ño Neira, seguramente rondando por los cerros.
-Pero yo no quiero ser desgraciado en mi casa y ver dentro de diez años a un joven pisaverde como Julliard rondando a mi mujer y dirigiéndole versos desde el periódico.
Resurgían las amadas figuras: el padre, sentado, silencioso, ante una mesa donde se hacinaban papeles que no examinaba y libros que no leía; la madre, rondando la habitación, mirando con disimulo al través de la puerta, alocados los ojos, descolorido el semblante.
Trabaja con una intensidad asombrosa mediante sus milagros mentirosos. Se representa a Satanás como un león rugiente que anda rondando, en busca de quién devorar.
Ambos nietos se inquietaron, porque en esta época el abuelo se ponía intratable. Desde el atardecer lo vieron rondando por el corralón, hablando solo, dando de varillazos al emparrado.
520 algunos; y aunque pudiera la fuga salvar a Carlos, por no dejarme en el riesgo se detuvo temerario, de modo que la justicia, que acaso andaba rondando, llegó a nosotros, y aunque segunda vez obstinado intentaba defenderse, persuadido de mi llanto..
Poco valían aquellas plumas alborotadas del sombrero amplísimo, aquellos encajes del largo redingote, aquellos guantes calados, aquellas medias transparentes; no podían deslumbrar a nadie el hilo de perlas, el brazalete-reloj, la sombrilla con puño de nácar figurando una cabeza de cotorra; pero así y todo, ¡qué sacrificios no suponían, vistos al lado de la capota ya rojiza de la mamá y el dril cien veces lavado del blusón de la hermana menor! Rondando por allí, me fijé más despacio en la rubia.
Daría algo bueno por ver a aquella mujer..., y sin resultado lo intentó, bajando al salón de lectura, rondando el comedor, apostándose en la escalera.
¡La visión triste y bella del sublime concierto de todo aquel sublime desconcierto, me hacían traslucir en torno de ella algo vivo rondando un algo muerto!
¿Qué milano hay, por más solitario que ande volando y rondando la caza para cebar sus unas, que no busque hembra, forme su nido, saque sus huevos, críe sus pollos y no conserve con la que es como madre de su familia la compañía doméstica con toda la paz que puede?