Ejemplos ?
Ya, dulce amigo, huyo y me retiro de cuanto simple amé: rompí los lazos; ven y sabrás al alto fin que aspiro antes que el tiempo muera en nuestros brazos.
En fin, los rompí, e huyeron y matamos su capitán y hasta doscientos indios, y ellos nos mataron dos caballos e hirieron otros diez o doce cristianos y caballos.
¡Así irritáis más y más a este furioso! RUDENZ.––Abandoné a mis conciudadanos, renuncié a mi familia, rompí todos los lazos de la naturaleza para unirme a vos.
También apreciará usted esto algún día. Hice lo humanamente posible para olvidar, me rompí las muelas tratando de concentrar todo mi pensamiento en la escena.
Arrebatado de rabia, rompí de un puñetazo el vidrio que cerraba la ventana, y pasé del retrete a las ramas de un coposo chirimoyo, cuya cima elevándose sobre los árboles del jardín mostrome la galería alumbrada por un lustro cargado de rosadas bujías; y por entre los festones de madreselva en flor, una mesa primorosamente servida, y a la condesa, que, en medio a un cortejo de jóvenes acicalados, hacía los honores de la cena.
Todo en ella era glacial: su piel marmórea, lisa, semejante a un témpano; su rostro impasible de sibila; su habla solemne; el mirar de sus ojos de ágata, transparentes como un vino puro. No necesito decir que rompí con Celita; fue un trueno silencioso, sencillamente; no volví a poner los pies en su casa.
Cuando rompí el cascarón y miré por la abertura del nido, todo me pareció muy bonito: deseaba llegase el momento de echar a volar, pero mis padres contuvieron mi impaciencia y la de mis hermanitos con sus buenos consejos.
Al dar la vuelta a la mesa para it a estrecharle la mano, rompí mi vaso y le dije (en dos palabras): -Steerforth, tú eres la estrella que guías mi existencia.
Estoy seguro de que hice lo menos media docena de borradores: Uno empezaba: «¿Cómo puedo esperar, mi querida Agnes, borrar nunca de tu memoria la impresión de asco...». Al llegar ahí no estaba satisfecho y la rompí.
M., siendo algund instrumento para que no peresciesen cristianos, así por los grandes despoblados que hay, y falta de comida e agua, como indios de nuestro servicio e cargas; y llegado al valle de Copiapó, lo que trabajé en hacer la guerra a los naturales e fuertes que les rompí y la guerra que hice por todos los valles adelante, hasta que llegué al valle de Mapocho, que es cien leguas de Copiapó, e fundé la ciudad de Sanctiago del Nuevo Extremo, a los veinte e cuatro de hebrero del año de mill quinientos e cuarenta e uno, formando Cabildo, Justicia e Regimiento.
Retírate, Polidoro. Vase POLIDORO LEANDRO: Ya contra tu ley te adoro; rompí tus preceptos hoy. Tener amor solamente me mandaste, pero al ver que te llegué a conocer, más que amor el alma siente.
Había vuelto a mi habitación y me desnudaba, cuando la carta de míster Micawber se cayó al suelo. Hizo bien, pues la había olvidado. Rompí el sello y leí lo que sigue.