Ejemplos ?
Sepa, Pues, señor mío, que asuntos De mi familia y hacienda Me obligaron de esta casa A hacer una corta ausencia. Ahora bien, sin más rodeos, Pues veis que he dado la vuelta, El caso es que aquí sobra uno.
A su paso, las majadas y los rodeos se limpiaban de sus animales viejos, vendidos a buen precio, para la manutención de los numerosos peones.
Cuando se apagó la lámpara, amigos míos, y los esclavos se hubieron retirado, juzgué que no me convenía usar rodeos con Sócrates y que debía exponerle claramente mi pensamiento.
Ningún Senador o Congresista querrían hablar con franqueza acerca de la horsetrading del Congreso que podría obtener un proyecto de ley fundamental aprobada. Nadie querría hablar sin rodeos sobre las figuras públicas y en el extranjero .
Desaparecen después filtrándose en la tierra, unas después de dar muchos rodeos y otras menores circuitos para volver al Tártaro, en donde entran unas mucho más bajas que no salieron y otras menos, pero todas más bajas.
Dio media vuelta con objeto de tildar sin rodeos de farsante y miserable al señor del uniforme, para decirle que no era ni por asomo consejero de Estado, sino única y exclusivamente su propia nariz...
Vino (¡mirad qué ventura!) en busca de su maestro, para el sacrificio hermoso, el lacayo muy contento. A un hombre, ¡válgame Dios, qué de estorbos y rodeos atajan y facilitan!
Y, con esto, quédate con Dios, que otra vez te contaré los rodeos por donde la fortuna me trujo a este estado, después que de ti me aparté, o, por mejor decir, me apartaron.
CIPIÓN.—Ése es el error que tuvo el que dijo que no era torpedad ni vicio nombrar las cosas por sus propios nombres, como si no fuese mejor, ya que sea forzoso nombrarlas, decirlas por circunloquios y rodeos que templen la asquerosidad que causa el oírlas por sus mismos nombres.
Se alza el telón y se descubre un enjambre de jugadores en el fondo, que se están arruinando sobre el tapete: llega el señor Dermont, observa y encuentra por casualidad al joven Rodolfo; se marchan en el ínterin los jugadores para dejarlos hablar, y quién sabe si para vestirse algunos de ellos de gendarmes, en cuyo traje han de volver a aparecer dentro de poco; vienen, efectivamente, quieren prender al forastero, y como por dicha Rodolfo conoce a Amelia y se ha impuesto en su historia, sin andarse en rodeos le da las señas de su casa con una llave y un papel para que busque modo de llevar al señor Germani una esquela...
Y si las costumbres que en mí viéredes, después de ser vuestra, fueren parte para que me estiméis en algo, daré al cielo las gracias de haberme traído por tan estraños rodeos y por tantos males a los bienes de ser vuestra.
Pero vamos, apremió don Dionís, impaciente al escuchar las digresiones del zagal, que amenazaba no concluir nunca, déjate de rodeos y ve derecho al asunto.