Ejemplos ?
—¡Hiptálmica, hiptálmica! respondió riendo y desnudándose a toda prisa. Cuando entré, me sorprendió el silencio considerable de este dormitorio.
Jaculatorias orientales donde la celebraba, y le decía que era su cuerpo airoso como las palmeras del desierto, y que todas las gracias se agrupaban en torno de su falda cantando y riendo al son de cascabeles de oro.
---- Un grupo de hombres tiene que levantar un peso que a todos interesa cambiar, pero la mayor parte abandonan la tarea; se marchan, riendo y murmurando de la poca fuerza de los que quedaron en su puesto con la sobre-carga de lo que tocaba a los otros levantar.
¡En cuanto me ponga bueno, me despediré de él y de su oficina, y pretenderé una plaza de comandante de presidios, para vivir entre gentes que no me irriten con alardes de honradez y sensibilidad! Oiga usted, señorita Angustias: ¿quiere usted decirme por qué se está riendo de mí?
Recordó entonces a un muchachón que había tenido una vez, listo y trabajador como pocos, quien le había manifestado riendo, el mismo día de llegar, y mientras fregaba una sartén en el suelo, que él se quedaría un mes, porque su patrón lo necesitaba; pero ni un día más, porque ese no era un trabajo para hombres.
Yo salí con el cubo de basura y me quedé en la puerta, y mientras aguardaba allí se me acercó el cartero y me dio una carta, una carta tuya. ¡Dios mío, lo que había viajado aquel sobre! Lo abrí y leí la carta, llorando y riendo a la vez. ¡Estaba tan contenta!
Afligiéronse todos, y César, riendo, alabó a los insubres, porque aun después de la adversidad honraban los amigos; y mandó no quitasen la estatua de su lugar, dando a entender generosamente que vivía de manera que tampoco le aborreció vivo.
Una aversión repentina sintieron por ellos, aunque Analquer, en verdad, no se había reído y, antes bien, se mostraba estupefacto ante aquel espectáculo que,en su alma de salvaje, tocaba los límites de lo maravilloso. Mas Juncio seguía riendo.
El Presidente de la República: (riendo) pertenezco al Partido Revolucionario Institucional (PRI) y siempre seré miembro de este Partido, pero, soy muy respetuoso de los resultados de la votación popular.
Mas en vano a la reja al percibir pisadas acudía; en vano por la lóbrega calleja los tristes ojos con afán tendía; muchos alguna vez por ella entraban, y unos riendo y otros disputando, huyendo unos tal vez y otros cantando, pasar bajo su reja los veía; mas de ella a largos pasos se alejaban, y con ellos don Juan nunca venía.
Cuando alguien propuso subir a la torre para dominar al insensato, Coppelius dijo riendo: ―Solo hay que esperar, ya bajará solo ―y siguió mirando hacia arriba como los demás.
Animé la lengua entonces, y dije: -«Saber espero qué vena mandó el dotor sangrar». Y dijo riendo: «De la del arca, tres onzas». -«Pues, señora, a un lado el miedo, (dije), y en nombre de Dios.» Toco el brazo, y lisonjeo venas con blandas caricias, convidando a engaños tiernos: diéronme un listón turquí, celos todo, ¡triste agüero!