Ejemplos ?
Y mi inspiradora, alumna del Musagetes, al viento las alas, mi pensamiento florido da a la columna, riega junto al monumento; y en lo solemne del coro, del himno el acento canoro une mi amor y mi acento: ¡Argentina tu día ha llegado!
Y cual el manantial que alimentando Las plantas, los arbustos de la vega, Su plácido caudal va derramando, Y con bondoso afan constante riega Las riberas do vase deslizando, Y a la bella natura nada niega: Tal al que sabia educación procura Del honor se levanta hasta la lectura.
A ponderar entónces nos convida Los bienes que produce en todo el mundo; Cómo riega fecundo La tierra, y nos dá vida; Y cómo sin él fuera el continente, Pavoroso desierto solamente.
a encallecida mano ya no aporca el tallo de falanges empinadas, en cuyo seno abulta la mazorca. De las últimas hojas, lanceoladas, la vida en torno diligente riega de polen volador nubes doradas.
XI-XII, 1888): "Es preciso haber leído algo de este literato, conocer los chisporroteos de ingenio que riega a cada paso en sus períodos, su erudicción maciza, llena, fundamental, su facilidad de producir, sus principios literarios razonados, el brillante encadenamiento de su prosa, su pureza en el decir al par que el absoluto modernismo en la expresión, de manera que es un clásico elegante, su estilo compuesto de joyas nuevas de plata vieja, pura, para apreciarla." En Nicaragua publicó dos libros sobre las relaciones entre Costa Rica y Nicaragua y la cuestión canalera, también Lecciones de Filosofía Natural o Positiva.
Yo te adoro, Señor, cuando la admiro dormida en el tapiz de su ancha vega; yo te adoro, Señor, cuando respiro su aura salubre que entre flores juega; yo te adoro, Señor, desde el retiro de esta torre oriental que le Dauro riega; y aquí tu omnipotencia revelada yo te adoro, Señor, sobre Granada.
Él dice la lucha, la herida venganza, las ásperas crines, los rudos penachos, la pica, la lanza, la sangre que riega de heroicos carmines la tierra; los negros mastines que azuza la muerte, que rige la guerra.
Ven mis ojos cómo riega perla y rosa de la tarde el crepúsculo que llega, mientras la pampa ilumina rojo y puro, como el oro en el crisol, el diamante que prefiere la República Argentina: ¡Vuestro Sol!
VII Lo que siente el árbol seco por el pájaro que cruza cuando plegando las alas baja hasta sus ramas mustias, y con sus cantos alegra las horas de su amargura; lo que siente por el día la desolación nocturna que en medio de sus angustias, ve asomar con la mañana de sus esperanzas una; lo que sienten los sepulcros por la mano buena y pura que solamente obligada por la piedad que la impulsa, riega de flores y de hojas la blanca lápida muda, eso es al amarte mi alma lo que siente por la tuya, que has bajado hasta mi invierno, que has surgido entre mi angustia y que has regado de flores la soledad de mi tumba.
El poema tiene el alarde pindárico, el vuelo herediano, rebeldes curvas, arrogantes reboses, lujosos alzamientos, cóleras heroicas. El poeta ama, no se asombra. No se espanta, llama. Riega todas las lágrimas del pecho. Increpa, golpea, implora.
38 De parte del austro vi como se llega la terra de Egipto al Rubro Nereo, de Egisto así dicha, padre de Linçeo, la qual cerca Nilo, que toda la riega, do el çielo sereno jamás non se çiega, nin el aire padesce nubíferas glebas, do vi a Mauriçia, el antigua Thebas, más desolada que Estaçio no allega.
Yo estaba desnuda, acostada en el suelo sobre un colchón, y él a horcajadas sobre mí; me echa su mojón en el gaznate y el cochino lo come en mi boca mientras me riega las tetas con su semen.