Ejemplos ?
Y obedientes a la orden del que, más que hermano, era padre y tutor, retrocedieron hacia el río, acogiéndose al amparo de la providente casa de los expedicionarios, buscadores de trabajo.
Media hora había transcurrido, empleada por los ladrones en jurarse unos a otros no decir nunca a su capitán que habían perdonado la vida a un hombre, cuando de pronto apareció Parrón, trayendo al segador en la grupa de su yegua. Los bandidos retrocedieron espantados.
De sus resultas retrocedieron en dispersion, dirigiendose al Cerro, á cuyo pié tenían sus cargas, mientras avanzaba de frente nuestra Infantería y completaba las ventajas de aquel desorden.
Bruscamente, todos los ruidos de la calle, de la ciudad misma, cesaron. Retrocedieron vertiginosamente ante mí, dejando en su hueco un sitio enorme, como si hasta ese instante el ámbito hubiera estado lleno de mil gritos conocidos.
¡Vayan inmediatamente a la casa! Wolfert y sus compañeros retrocedieron desanimados. Sin embargo, su curiosidad no les permitió volverse enteramente.
¡Era indudable que el puentecillo había sido aserrado aquella noche! Aún no se habían repuesto los pescadores de su asombro, cuando retrocedieron espantados y dando gritos.
Vieron también que saltaba el alambrado y se encaminaba en dirección de ellos, por lo cual los compañeros, ante aquel paso que avanzaba decidido, retrocedieron por el camino en dirección a su chacra.
Los que se dejaron arrollar en las fronteras o retrocedieron ante los negros de Africa marchan de triunfo en triunfo, pisoteando las entrañas de niños, de mujeres y de ancianos.
Dos días de navegación llevaba la flota, cuando sobrevinieron calmas tan completas que varios de los barcos, arrastrados por las corrientes, retrocedieron a Taboga.
lo intentaron aproximandose hasta pasar la cuesta de la Almona; pero entendiendo allí la entrada delas tropas demi cargo retrocedieron á sus fortificaciones de Cotagaita, sin que hasta ahora tenga noticia alguna de que traten de dexarlas para benir á atacarme, lo que á mas tiempo puedo suceder, y así será mui oportuno que adelanten quanto sea posible los refuerzos qe.
Y cogiendo una piedra, hirió en el cuello a Estenelao, hijo querido de Itémenes, y le rompió los tendones. Retrocedieron los combatientes delanteros y el esclarecido Héctor.
y Asiria, de suerte que el dios Término, que, según éstos, defendía los límites romanos, y que por aquel admirable agüero no cedió su lugar a Júpiter, parece que temió más a Adriano, rey de los hombres, que al rey de los dioses; y habiéndose recobrado en esta época estas provincias, casi en nuestros tiempos retrocedieron nuevamente los límites...