retablo

(redireccionado de retablos)

retablo

(Del cat. retaule.)
1. s. m. ARTE Construcción de madera, piedra u otra materia que cubre y adorna la pared donde se halla un altar.
2. ARTE Serie de cuadros o de figuras talladas que representan una historia o un suceso.
3. TEATRO Escenario pequeño para el teatro de títeres.
4. TEATRO Representación teatral de un episodio de la historia sagrada.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

retablo

 
m. b. art. Colección de figuras pintadas o de talla que representan en serie una historia de tipo religioso y que se pone en la parte de atrás de un altar.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

retablo

(re'taβlo)
sustantivo masculino
arte obra de arte tallada en madera o mármol y que se coloca detrás del altar en las iglesias y capillas Restauraron el retablo del altar mayor de la catedral.
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Traducciones

retablo

retabulum

retablo

Altarretabel

retablo

retablo

retablo

alttaritaulu

retablo

retable

retablo

altaarstuk

retablo

nastawa ołtarzowa

retablo

retábulo

retablo

altartavla

retablo

祭壇画

retablo

SMaltarpiece
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Entró tras él un hombre dando voces, diciendo: -Aunque las doy no tengo mal pleito, que a cuantos simulacros hay, o a los más, he sacudido el polvo. Todos esperaban ver un Diocleciano o Nerón, por lo de sacudir el polvo, y vino a ser un sacristán que azotaba los retablos.
Doña María Rita, después de señalar renta para el santuario y mantenimiento del capellán, dedicó su fortuna a la fábrica del suntuoso templo de San Francisco, notable por la belleza de su arquitectura, por el artístico tallado de los retablos y por todo lo que constituye el lujo de una casa consagrada a Dios.
Los palcos se habían disputado como si fuesen asientos en el cielo, a la diestra de Nuestro Señor. En cada uno se reunían dos familias, de modo que parecían retablos de ánimas.
Todos tenían las lenguas condenadas a perpetua cárcel y poseídos del silencio, tal martirio en voces ásperas de un demonio recibían por los oídos: -¡Oh, corvas almas, inclinadas al suelo, que con oración logrera y ruego mercader y comprador os atrevistes a Dios y le pedistes cosas que de vergüenza de que otro hombre las oyese aguardábades a coger solos los retablos.
Por sus mejillas áridas, surcadas por las hondas heridas del tiempo, descendían lentamente aquellas lágrimas que pintaban los sombríos monjes de la Edad Media con colores cuya composición se ha perdido, y que quedan como veladuras tenaces en los retablos italianos.
Jugaba exclusivamente en sus austeros saraos a la báciga o al tresillo con sus canónigos y oidores, con sus veinticuatros y sus maestrantes; no tenía teatro: un voto religioso se lo impedía; no tenía más alumbrado que las piadosas luces que ardían ante sus numerosos retablos; no tenía baldosas, ni Delicias, ni paseo de Cristina; y tenía actualidad, como se diría ahora, aquella regla de: ::En dando las diez, ::dejar la calle para quien es, ::los rincones para los gatos, ::y las esquinas para los guapos.
El cabello (que en sus niñeces es fama lo poseyó Santiago muy crespo y gracioso) había volado, quedando sólo un cerquillo muy semejante al que luce San Pedro en los retablos de iglesia.
La codicia y la envidia despertó en los rufianes voluntad de hurtarme, y andaban buscando ocasión para ello: que esto del ganar de comer holgando tiene muchos aficionados y golosos; por esto hay tantos titereros en España, tantos que muestran retablos, tantos que venden alfileres y coplas, que todo su caudal, aunque le vendiesen todo, no llega a poderse sustentar un día; y, con esto, los unos y los otros no salen de los bodegones y tabernas en todo el año; por do me doy a entender que de otra parte que de la de sus oficios sale la corriente de sus borracheras.
De las lámparas de plata y cobre, pendientes de las bóvedas; de las velas de los altares y de las estrechas ojivas y los ajimeces del muro, partían rayosde luz de mil colores diversos: blancos, los que penetraban de la calle por algunas pequeñas claraboyas de la cúpula; rojos, los que se desprendían de los cirios de los retablos; verdes, azules y de otros cien matices diferentes, los que se abrían paso a través de los pintados vidrios de las rosetas.
Son: Los siete pecados capitales, La carreta de heno, El placer del mundo, Las tentaciones de San Antonio; este último se halla en Lisboa, los otros en El Escorial. Todos ellos de dimensiones relativamente pequeñas, y, por lo general, afectan la forma de retablos ornados de grisallas.
Es una de las pocas Parroquias que aún cuentan con arte sacro, como las figuras de los santos pertenecientes a los retablos que están labradas de maderas finas y las mismas pinturas que poseen los retablos.
Después de Yupanqui, se destacan seguidores como Sebastián Acostopa y contemporáneos como Andrés y Gómez Hernández Galván, autor de los retablos de La Merced de Sucre y de Ancoraime.