Ejemplos ?
Suspiró muy hondo, como para echar fuera toda la pesadumbre, y poco a poco se apaciguó; su condición era resignarse, aceptar lo dulce, rechazando mansa y tenazmente lo amargo.
Uno tras otro, los cinco panales se vaciaron así dentro de la boca de Benincasa. Fue inútil que éste prolongara la suspensión, y mucho más que repasara los globos exhaustos; tuvo que resignarse.
Rosario recreábase cada vez más en la contemplación de su hermosura y al mismo tiempo una profunda amargura invadía lenta y pérfidamente su corazón juvenil; nunca podría ella lucir galas iguales ni parecidas a aquellas, para costear una de las cuales necesitábase por lo menos el jornal que Joseíto ganaba en un mes; nunca podría ella lucir el garbo de su persona como engarzada en galas de tanto valor; tendría que resignarse a pasar escaseces y miserias...
PERIODISTA. -Tiene que resignarse, señora. Es natural que le duela separarse de ellos, pero preferible es que se los mantenga la Sociedad a que mañana tengan que andar rodando por ahí...
Su presencia la percibo aún, su figura, sus delicados pasos, su voz... - ¡Oh, qué pena! Debe resignarse. Es inevitable. Siempre ha de existir un final.
Nadie aprende, por si un día hace falta, a resignarse a dormir en un lecho de rosas, pero cualquiera se fortalece para no rendir su fe en medio de los tormentos, y por su convenía velar en pié y herido en la trinchera, sin apoyarse ni en la lanza, por tal como sueño acostumbra a invadir a los colgados en algún soporte.
Con motivo de la crisis política de abril de 1846, Mitre debió alejarse de Montevideo y aún más resignarse a abandonar – quien sabe si para siempre – los proyectos literarios que acariciaba, sus libros, sus papeles, el auspicioso ambiente del hogar.
Sólo este medio es bastante A ajustarnos, si os contenta, Que vos me logréis atenta Sin que yo pase a lo amante, Y así quedo en mi entender Esta vez bien con los dos; Con agradecer, con vos; Conmigo, con no querer. Que aunque a nadie llega a darse En este gusto cumplido, Ver que es igual el partido Servirá de resignarse.
Y el infeliz se contentaba con mirar, palpar a veces, tomar en peso paquetes, frascos, botellas, etc., etcétera... y suspirar y resignarse.
Calixto tuvo, pues, que resignarse; su única protesta fue expresar el deseo de marcharse a vivir solo: pero en eso no estaba don Juan conforme.
En vano miré la lista por ver si personas que inventaban nombres tan ajustados a las cosas habrían mudado el tecnicismo gastronómico galo-hispano que tenemos, para poner a los manjares nombres españoles sacados de nuestros autores clásicos, del Mariana o del Antillón; pero me encontré todavía con los cornisones, los purés, las chuletas a la papillote, las manos a la vinagret, el salmin de chochas, el hígado salteado, etc., y se me cayó el alma a los pies viendo que era preciso resignarse a seguir comiendo en extranjero.
Para no cansarte, lector: hoy se cree rebajada en la opinión pública la familia acomodada de Santander que no tiene una casita de campo para pasar el verano en ella, o siquiera una huertecilla en las inmediaciones, que dé, por lo menos, espárragos y flores en la primavera, y fruta en agosto, para poder decir al vecino: -«¿Usted gusta?: son de mi huerta.» El desdichado que ni esto tenga, alquila su choza al primer labrador de la comarca, y en ella tiene que resignarse a pasar el verano, si quiere ser considerado durante el invierno como hombre de pro.