rengueando

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rengueando

zoppicconi
Ejemplos ?
Chicadita: es similar al escobilleo, con la diferencia de no llevar adelante ni atrás el pie derecho; simplemente acompasarlo al lado del pie izquierdo en media punta, como si se estuviera rengueando, a efectos de tener mayor libertad de su compañero en los desplazamientos.
Don Benjamín era hombre más juicioso; pero de cuando en cuando, también se dejaba enredar por la tentación: tomaba un inocente vermouth, como para no desairar al prójimo, y que no dijeran que se hacía el virtuoso; después, tomaba otro, para que no anduviera rengueando el primero; y otro, porque el anterior le había dejado un gustito en la boca; y otro más, porque ya se iba; y el siguiente, porque no se había ido, y después, porque quería acabar la botella; y seguía tomando vermouth, hasta no tener más apetito que para bebidas más fuertes, como el ajenjo, la caña o la ginebra, y ya andaba de resbalón seguro.
Yo conocí un hombre a quien lo picó una raya en el talón y que tuvo que caminar rengueando media legua para llegar a su casa: el hombre iba llorando y cayéndose de dolor.
Vámonos pronto.- le confirmó el CACOMIZTLE que lucía unos chipotes sensacionales. Y rengueando el zorrillo, mientras caminaban, le preguntó al CACOMIZTLE: -¿Y qué tal te fue hermanito.
Con un látigo que nunca abandonaba recorría rengueando de un lado a otro la fila de carros, para hacer guardar compostura a los caballos que por desaburrirse se mordisqueaban ferozmente.
Malas horas aquellas, como las de cierta noche en que hallándose con un tobillo muy hinchado y do­lorido, debió ir sin embargo en vano, para re­gresar rengueando atrozmente, y con un sem­lante que no hubieran querido por nada encon­trar en su camino las chicas de Aureliana.
—Entonces Fabiana, con su eterno y viejo vestido negro de holanes grises, abriéndose paso entre la multitud, llevando de la asa aquella alcancía que cuidaba más que a su vida, comenzó a correr rengueando rumbo a donde se encontraba la plata enterrada.
Don Santos reflexionó, mirando el cielo donde se condensaba la garúa. Sin decir nada, soltó la vara, cogió los cubos y se fue rengueando hasta el chiquero.