Ejemplos ?
En la parte baja del caserio encontraremos este monumento, pero esta localidad nos ofrece tres hermosas torres de planta cuadrada que se levantan entre las viviendas; una pertenece a la iglesia y las otras dos son civiles, torreones defensivos del siglo XVI símbolo de las casas fuertes (construidas las dos por casa Tardán, una de ellas por una rencilla con la casa rival, Arrín y que posteriormente pasó a ser propiedad de esta última).
7 Y llamó el nombre de aquel lugar Massah y Meribah, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron á Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, ó no?
13 Y después que la habrás visto, tú también serás reunido á tus pueblos, como fué reunido tu hermano Aarón: 14 Pues fuisteis rebeldes á mi dicho en el desierto de Zin, en la rencilla de la congregación, para santificarme en las aguas á ojos de ellos.
Estas son las aguas de la rencilla de Cades en el desierto de Zin. 15 Entonces respondió Moisés á Jehová, diciendo: 16 Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, varón sobre la congregación, 17 Que salga delante de ellos, y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca; porque la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor.
(Selah.) 8 Apresuraríame á escapar Del viento tempestuoso, de la tempestad. 9 Deshace, oh Señor, divide la lengua de ellos; Porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.
17 Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, Que de buey engordado donde hay odio. 18 El hombre iracundo mueve contiendas: Mas el que tarde se enoja, apaciguará la rencilla.
El único ser humano que no puede aguantar a don Olimpio es don Gervasio precisamente; no porque exista ningún agravio o rencilla, sino por una de esas antipatías de naturaleza, que radican en lo más hondo del instinto.
12 Y Jehová dijo á Moisés y á Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme en ojos de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado. 13 Estas son las aguas de la rencilla, por las cuales contendieron los hijos de Israel con Jehová, y él se santificó en ellos.
48 Y habló Jehová á Moisés aquel mismo día, diciendo: 49 Sube á este monte de Abarim, al monte Nebo, que está en la tierra de Moab, que está en derecho de Jericó, y mira la tierra de Canaán, que yo doy por heredad á los hijos de Israel; 50 Y muere en el monte al cual subes, y sé reunido á tus pueblos; al modo que murió Aarón tu hermano en el monte de Hor, y fué reunido á sus pueblos: 51 Por cuanto prevaricasteis contra mí en medio de los hijos de Israel en las aguas de la rencilla de Cades, en el desierto de Zin; porque no me santificasteis en medio de los hijos de Israel.
23 Y Jehová habló á Moisés y Aarón en el monte de Hor, en los confines de la tierra de Edom, diciendo: 24 Aarón será reunido á sus pueblos; pues no entrará en la tierra que yo di á los hijos de Israel, por cuanto fuisteis rebeldes á mi mandamiento en las aguas de la rencilla.
8 Y a Leví dijo: Tu Thummim y tu Urim, con tu buen varón Al cual tentaste en Massa, Y le hiciste reñir en las aguas de la rencilla; 9 El que dijo á su padre y á su madre: Nunca los vi: Ni conoció á sus hermanos, Ni conoció á sus hijos: Por lo cual ellos guardarán tus palabras, Y observarán tu pacto.
El rey decía: -¡Prendedlo!; mas nadie prenderlo osaba. La infanta, que luego oyera rencilla tan grande e brava, a una de las damas suyas lo que era preguntaba.