remolón

(redireccionado de remolones)
También se encuentra en: Sinónimos.

remolón

(Derivado de muela.)
1. s. m. ZOOLOGÍA Colmillo de la mandíbula superior del jabalí. vago
2. ZOOLOGÍA Cada una de las puntas en que termina la corona de las muelas de los caballos.

remolón, a

(Derivado de remorar.)
1. adj./ s. Que evita trabajar o hacer una cosa no seas remolón y ayuda a tu padre. perezoso
2. hacerse el remolón Remolonear, procurar evitar hacer una cosa en cuanto ve que hay trabajo se hace el remolón.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

remolón, -lona

 
adj.-s. Flojo, perezoso y que huye del trabajo maliciosamente.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

remolón, -lona

(remo'lon, -lona)
abreviación
persona que es renuente a hacer algo o a aceptar una obligación Siempre llegaba tarde a la escuela porque era muy remolón.
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos

remolón

, remona
hacerse el remolón locución dormirse, pegársele las sábanas.
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2016 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

remolón

polentone

remolón

/ona
A. ADJ (= vago) → lazy
B. SM/F
1. (= vago) → slacker, shirker
2. (= ignorante) hacerse el remolón: le tocaba pagar pero se hizo el remolónit was his turn to pay, but made as if it wasn't
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Su majestad había soñado que las arcas reales corrían el peligro de verse como Dios quiere a las almas, es decir, limpias, porque sus súbditos de las Américas andaban un si es no es remolones para proveerlas.
El alcalde, que era de los que sostienen que no hay moralidad posible en pueblo que da al traste con las prácticas religiosas, plantábase el sombrero, cubríase con la capa grana, cogía la vara, echábase a recorrer el lugar a caza de remolones, y a garrotazos los conducía hasta la puerta de la iglesia.
Se les hizo desfilar para escarnio público por las calles principales, arrebañados, bajo la custodia de unos veinticinco lanceros que iban azuzándolos con el silbido peculiar del arreador de haciendas y a veces hasta picaneaban a los remolones con el canto de la lanza.