Ejemplos ?
¡Ah, bruto! ¡si ha corcoviao hasta cortarme la cincha, y todavía relincha; y mire, se ha revolcao! Martín Tiene laya de buenazo y bellaco...
El aire que se respira, La avara garganta seca; Y en el sudor de la frente Húmedo el rostro, gotea. Relincha el caballo inquieto En la cuadra que le encierra; El perro espantado aúlla, Y receloso, olfatea.
¡Ya están sobre la cumbre! Ya relincha el caballo de pelea Y flota al viento el pabellón altivo, ¡Hinchado por el soplo de una idea!
El sol que se asoma :::por sobre una loma. :::Un pavo que se hincha. :::El zaino relincha. Cosas de la mañana. El patio mezquino, que despierta, en la indiferencia del kilométrico rastrojo.
Escucha, divino Rolando del sueño, a un enamorado de tu Clavileño, y cuyo Pegaso relincha hacia ti; escucha los versos de estas letanías, hechas con las cosas de todos los días y con otras que en lo misterioso vi.
Al son del grito del feroz venganza Las armas crujen y el bridón relincha; Oprimida rechina la cureña, Bombas ardientes zumban, Vaga el sordo rumor de peña en peña Y hasta los montes trémulos retumban.
No sabe que es un gran mago. Llegó el mes de mayo Relincha contento el caballo porque llegó el mes de mayo. También se alegra la vaca; va a dejar de estar tan flaca.
En tanto se abaten los negros tordos y los pechos amarillos en el cardizal ardiente, y asoma la gama su airosa cabecita entre las altas hierbas allá en el fondo del llano, como atenta a extraño ruido, relincha con imponente brío un semental criollo y se precipita en frenética carrera a la loma del flanco, que traspone en un segundo y vuelve en el acto con la crin ondulante y el copete encrespado arremolinando una tropilla de ventrudas, reacias al esquilón de la madrina.
y la legión de Lucifer en tanto, reforzando la trápala y la bulla, a un tiempo brama, gruñe, llora, grita, bufa, relincha, ronca, ladra, aúlla; y asorda estrepitosa los oídos, mezclando carcajadas y alaridos, voz de ira, voz de horror, y voz de duelo.
Él les ve llegar: El primer caballo le ofreces sus ancas para cabalgar, el segundo, dale sus espumas blancas, como las del mar, el otro, en la floja nariz que palpita le da un humo blanco con calor de hogar, el cuarto se encabrita y el quinto relincha, de azogue el ijar y el sexto murmura y el séptimo grita y el Orinoco es todo lo que llega al mar.
Pero cuando una persona, por ser de sangre noble y poseer un árbol genealógico como los caballos árabes, se levanta como éstos sobre sus patas traseras y relincha en las calles y dice en su casa: «¡Aquí ha estado gente de la calle!», porque ha entrado alguien que no es de la nobleza, entonces la nobleza ha degenerado, ha descendido a la condición de una máscara como aquélla de Tespis; todo el mundo se burla del individuo, y la sátira se ensaña con él.
Cuando el áureo Pegaso en la victoria matinal se lanza con el mágico ritmo de su paso hacia la vida y hacia la esperanza, si alza la crin y las narices hincha y sobre las montañas pone el casco sonoro y hacia la mar relincha, y el espacio se llena de un gran temblor de oro, es que ha visto desnuda a Anadiomena.