Ejemplos ?
También reencontramos símbolos de la monarquía sobre el escudo de armas canadiense así como sobre el de cada una de las provincias.
A partir de este punto, reencontramos la señalización y comienza un ascenso a la ermita de Santa Bárbara (que se ve desde la playa) por una calzada romana.
Según Petisné-Giresse en muchas figuras de Riba-Rovira reencontramos un hieratismo evocador de El Greco, y, "por el contrario, todo se anima en los paisajes.
Probablemente, los lamentables, y para nosotros ya irreparables, hechos de ese año (la prohibición de estudiar en universidades extranjeras, los autos de fe de Valladolid y Sevilla en los que son quemados eminentes humanistas junto con personas de religiosidad no ortodoxa, el vergonzoso proceso contra el arzobispo Carranza...) arrastraron consigo al escriturista leonés al que reencontramos sumido en la enfermedad en vísperas de Navidad.
“Largo fue el recorrido y hoy, a finales del siglo XX, lo reencontramos todavía caminando y con sus zapatos gastados…” Al llegar a una bahía llena de tranquilidad y de cielo, pusieron sus plantas sobre las raíces de los mangles, puentes entre el mar y la tierra, y quedaron prendados para siempre con el valle que tenían enfrente, que derramaba su quebrada en el mar y tenía unos cangrejos inmensos caminando lentamente desde un terreno cenagoso hasta inmensidad azul.
Marjane decide entonces volver a Irán cerca de su familia e intentar hacer su vida allá. Después de cuatro años de ausencia, nos reencontramos con Marjane en Teherán; estamos en 1988.
En ella, Adorno ofrece una constelación de problemas, ideas y conceptos que reflexionan sobre la estética, pero sin cerrarla nunca en un sistema, es decir, mostrando una vez más su concepción de una filosofía finita, abierta, que se niega a cerrarse en un sistema dogmático. Así, reencontramos la misma idea de negatividad propia de sus obras anteriores, pero esta vez aplicada al arte.
Juan Villoro, quien hizo la presentación en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2009, definió que la novela “es extraordinariamente compleja, en el mejor de los sentidos, es una novela que yo definiría como laberíntica, en el sentido de que nos va perdiendo por un camino hasta que reencontramos la pista de la historia, retomamos un sendero, y luego volvemos a entrar de manera insospechada en otro mundo”.
Paula Becker pasó los doce primeros años de su vida en Dresde, un período sobre el que se conocen muy pocos datos. Reencontramos sin embargo el rastro de un drama acontecido cuando Paula tenía 10 años, mientras que ella y sus dos primas Cora y Maidli Parizot jugaban en las galerías de una cantera de arena.
Después de terminar la secundaria hubo un distanciamiento debido a mis estudios en la Escuela Nacional de Maestros, donde otros grandes de la pedagogía influían en mi vocación, sin embargo, cuando en 1963 nos reencontramos en las aulas de la Escuela Normal Superior, fortificamos esa amistad y ese apoyo poético que nos unía.
Así con el concurso de todos, pero con la voluntad puesta a favor de los obreros y los campesinos reencontramos nuestro propio camino hacia la justicia dentro de la libertad.