redentor

redentor, a

(Del lat. redemptor.)
1. adj./ s. Que redime.
2. s. m. RELIGIÓN Jesucristo para los cristianos.
3. RELIGIÓN Religioso que rescataba a los cristianos que estaban en poder de los sarracenos.

redentor, -ra

 
adj.-s. Que redime.
m. catol. e hist. relig. En las órdenes de la Merced y la Trinidad, religioso nombrado para hacer el rescate de los cautivos cristianos que estaban en poder de los sarracenos.

Redentor

 
catol. Jesucristo como libertador del hombre de la esclavitud del pecado.

redentor, -ra

(reðen'toɾ, -ɾa)
abreviación
persona, cosa que redime palabras redentoras

redentor


sustantivo masculino
religión Jesucristo, para los cristianos el Redentor de la humanidad
Traducciones

redentor

Redeemer, Saviour

redentor

Erlöser

redentor

rédempteur

redentor

verlosser

redentor

المخلص

redentor

Odkupiciel

redentor

Forløser

redentor

구속자

redentor

A. ADJredeeming
B. SM/Fredeemer
meterse a redentor (pey) → to stick one's oar in
C. SM RedentorRedeemer, Saviour, Savior (EEUU)
Ejemplos ?
Pasaba don Manuel Joaquín por derrochador de agudezas de ingenio y cuentan que en 1815 casi anduvo á estocadas con el conde de Casa Dávalos, porque habiéndole llegado de Es- paña á un hermano suyo, que era todo un bobo de Coria, la cruz de Carlos III, le dijo á aquél el señor Cobos en plena tertulia de cabildantes: —Felicite usted de mi parte á su hermanito por la seme- janza que con Nuestro Señor Jesucristo le ha dado el rey nuestro señor. —No sé— contestó el conde, que era hombre de malas pul- gas,— en qué pueda parecerse mi hermano al divino Redentor.
Y sin embargo, a él nada de nada le aprovecha; predestinado a mártir y a redentor con él, sólo él descubre mundos, y de ahí reparte reinos, que a él todos le disputan y él solo no posee.
Al calor de una libertad fugaz se forjan nuevas cadenas. Agustín de Iturbide es un ejemplo típico del REDENTOR oportunista. En los dos casos: en el del hombre sincero que lucha por la satisfacción de sus propias aspiraciones de justicia, que busca la felicidad de él mismo en el bienestar de quienes lo rodean, y en el individuo convertido en HEROE y SALVADOR, por mero oportunismo utilitario, la gratitud del pueblo es inmotivada y sin razón plausible que la justifique.
Les decía, fíjense, son 33 artículos, la edad de mi Señor, ese número me gusta mucho a mí, es una coincidencia lo del 33, la edad de Cristo. Rindo tributo a Cristo redentor.
Las proposiciones teóricas de los comunistas no descansan ni mucho menos en las ideas, en los principios forjados o descubiertos por ningún redentor de la humanidad.
Como puede ser útil para vuestra salvación que la conozcáis, voy a ordenarle que os la cuente –y, volviéndose hacia donde estaba el endemoniado, le dijo–: Pacheco, Pacheco, en nombre de tu redentor, te ordeno que relates tu historia.
Pero mejor podré juzgar si os dignáis ordenarle que continúe su historia. EI ermitaño se volvió hacia el endemoniado y le dijo: – Pacheco, en nombre de tu redentor, te ordeno que continúes tu historia.
Un arco rehundido en el muro, en el fondo del cual se veía la imagen del Redentor enclavado en la cruz y con una calavera al pie; un tosco cobertizo de tablas que lo defendía de la intemperie, y el pequeño farolillo colgado de una cuerda, que lo iluminaba débilmente, vacilando al impulso del aire, formaban todo el retablo, alrededor del cual colgaban algunos festones de yedra que habían crecido entre los oscuros y rotos sillares, formando una especie de pabellón de verdura.
Y una vez ejerciéndola, como un sabio de la revolución descubrió que esas dos redenciones eran incompatibles, los libertadores septembrinos se fueron con el sabio y no dudaron en posponer la Cruz del Calvario a la bandera de Alcolea. El sentimiento de la gratitud había levantado templos al Redentor crucificado.
Como la santa de Pazzi quieren la vida para padecer; y cada una de aquellas mártires es descolgada por sus hermanas, antes de que la tortura la haya hecho sucumbir; otra la substituye, y a ésta la siguiente, por que no esté nunca desierta la Cruz del Redentor.
En aquel solemne día, relajaba el convento su disciplina severa, y se les consentía a las sores expresar su júbilo, tocando sonajas y castañuelas, zambombas y rabeles, armando un estrépito que en otro sitio se llamaría infernal, y bailando hasta hacerse rajas delante del Belén, como habían bailado, de cierto, los pastorcillos inocentes, y como hasta saltarían de gozo los collados, porque era nacido el Redentor del mundo.
Romero Ortiz, el redentor ejecutivo, los derriba uno a uno. La gratitud congregó también a los hombres para rendir, en perpetua oración al Dios de las Misericordias, un tributo a la sangre vertida en el santo madero.