recrearse

recrearse

(rekɾe'aɾse)
verbo pronominal
disfrutar la realización de una cosa Se recreaba viendo atardecer en el mar.
Ejemplos ?
Extensa, se entiende, en términos actuales pero habitual entre los escritores antiguos, más proclives a recrearse en los prolegómenos.
Los que concurren a este cerro para disfrutar de un día de picnic, pueden complementarlo con caminatas y cabalgatas. En la laguna del cerro también pueden recrearse paseando en bote.
Desde aquí hacemos un llamamiento, a quien corresponda, para que se fomenten estos juegos, según las edades, en el recreo hay que recrearse.
En esa época, las obras, en ocasiones monumentales, trataban de recrearse morbosamente en la crucifixión, de ahí el número de clavos.
Porque Lucía, hija al fin de los Amadei, no había nacido para la mortificación y el dolor, sino para agotar las alegrías de la vida, para recrearse en el grato sonido del bandolín, en el armonioso ritmo de las estancias de los poetas, en la magia del color, en la dulce y misteriosa calma de los jardines, donde sonreía la eterna hermosura de las estatuas griegas y sólo el peso de ajenas culpas y el anhelo de la expiación la habían arrojado palpitante de angustia y de terror al pie de los altares, donde a cada minuto recordaba involuntariamente el mundo y sus goces.
Si de beldad tan subida es tu cuerpo, en él se anida hermosura superior: una alma tan noble y pura, que recrearse en su hechura debió el divino Hacedor.
-La recreación: el gusto por crear y recrearse en ello constituye uno de los más estimulantes momentos del aprendizaje, pues nada hay más agradable para el educando que llegar al conocimiento con el gran gusto de saber algo.
No habitaba con el matrimonio, pero casi todas las tardes iba al domicilio de su nieto, para recrearse con las diabluras de éste, echar un párrafo con Nelo a propósito de las campesinas labores y embobarse mirando a su hija, la moza más guapa que, según su decir, topaban los ojos desde Santa Pola a Alicante.
Y eso es lo que cuenta en realidad. Es preferible recrearse ante la visión de una rosa que colocar su raíz bajo un microscopio y examinarla de cerca.
na noche de las calurosas del verano, volvían de recrearse del río en Toledo un anciano hidalgo con su mujer, un niño pequeño, una hija de edad de diez y seis años y una criada.
- VI - En la casa se apagaron al fin los rumores de la desesperación, como si el dolor, internándose en el alma, que es su morada propia, cerrara las puertas de los sentidos para estar más solo y recrearse en sí mismo.
Y Dolores salió de la sala, mientras Rosario volvía a la costura, no sin recrearse en mirar a hurtadillas a Joseíto, que seguía avanzando con dirección a la reja al paso airoso y lento de su cabalgadura, un potro de gran alzada, de cabos finos y de aventadas narices que enarcaba el robusto cuello como enorgullecido de su gallardo jinete.