reciamente


También se encuentra en: Sinónimos.

reciamente

 
adv. m. Fuertemente, con vigor y violencia.
Traducciones

reciamente

ADV (= fuertemente) → strongly; (= con intensidad) → intensely
Ejemplos ?
Velasquillo dio una manotada a la nieve que le envolvía, quitose la anguarina y la sacudió reciamente, para limpiarla de los copos, y sin un suspiro tragó el vino de la jarra al estómago.
Por otra parte, no nos sentimos de temperamento fatalista: al contrario, pensamos que los pueblos renacen y se constituyen cuando tienen de ello la indómita voluntad. Todavía más: cuando una parte de ese pueblo se niega reciamente a fenecer.
En muchos días no cesó el volcán dé echar humo, fuego y ceniza y temblar la tierra reciamente, y oyéndose un ruido ordinario y espantoso, y de noche salían de él globos de fuego que parecía abrasaban el aire.
Inútil fue que Fernando intentara explicarse. Los hombres cayeron con tal furor sobre él, y le golpearon tan reciamente, qué en pocos minutos perdió el sentido.
Tanto llevé adelante mi cuidado que, yendo un día a cazar, como solía, en una fuente a aquella hermosa cruda la descubrí desnuda, cuando más reciamente el sol ardía.
Golpearon reciamente la puerta y advirtiendo que el cerrojo estaba cuidadosamente corrido sospecharon que algo grave y funesto podía ocurrir, y para salir de su impaciencia hicieron saltar la puerta con vigoroso esfuerzo; abrióse la habitación.
—¡Atrevido es el pagano, y ardua causa la que emprende! Los galanes victoriosos se opondrán reciamente. —Pues don Beltrán de la Cueva aun se está tan en sus trece, que diz que hasta el mismo Rey le hará campo, aunque le pese.
Tronó reciamente y con fuerza y por todas partes terriblemente resonó la tierra el ancho cielo arriba, el ponto, las corrientes del Océano y los abismos de la tierra.
Porque la madre del chico, deplorando la fatal muerte de su hijo, desconsolada y sollozando, vestida de negro, arrancándose con ambas manos sus cabellos blancos cubiertos de ceniza, entró precipitadamente en mi cuadra, golpeándose reciamente la cara y el pecho.
Cavilaba aún, y en su perfil de gavilán la irresolución mental movíale ligeramente por reflejo los músculos sobre las mandíbulas. En sus pupilas ardía un fuego de coraje, después mirándome reciamente, se explicó: —Es un golpe maestro, Rubio.
E así, en llegando hice apercebir sesenta de caballo bien armados, con las lanzas en las manos, a la ligera, e descobrí hasta un río grande que se dice Buybío, que está cincuenta leguas de la cibdad de Sanctiago, donde me dieron hasta ocho mill indios una noche, habiéndoles yo dado guazábaras. Otros dos días pelearon muy reciamente, y estuvieron fuertes al pie de dos horas en un escuadrón, como tudescos.
Paiva escogió diez lanceros de la escolta; cargó reciamente sobre la guerrilla, que contestó con nutrido fuego de fusilería; la desconcertó y dispersó por completo, e inclinándose el capitán sobre su costado derecho, cogió del cuello a un oficial enemigo, lo desarmó y lo puso a la grupa de su caballo.