recién


Búsquedas relacionadas con recién: recién llegado

recién

1. adv. Desde hace muy poco tiempo es un recién nacido precioso; el pan está recién hecho.
2. Amér. Ahora mismo recién se ha ido; recién ahora ha llamado.

recién

 
adv. t. Recientemente.

recién

(re'θjen)
adverbio
1. en un tiempo anterior y muy próximo Comenzó la carrera recién cumplidos los dieciocho años.
2. en el momento que se indica y no antes Recién en 1889 Brasil fue república.
Traducciones

recién

لِتَوِّهِ, حديثا

recién

právě, nově

recién

lige, nyligt

recién

juuri

recién

upravo

recién

appena

recién

たった今, 新しく

recién

방금, 새로

recién

zojuist, nieuw

recién

bare

recién

właśnie, nowo

recién

exatamente

recién

rättvis, nyligen

recién

เพิ่ง, ใหม่

recién

henüz

recién

mới vừa

recién

正好,

recién

recién

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1. (antepuesto a participio) → newly
recién casadonewly married
los recién casadosthe newlyweds
recién hechonewly-made
recién llegadonewly arrived
los recién llegados (a un lugar) → the newcomers; (a una reunión) → the latecomers
el recién nacidothe newborn
un recién nacidoa newborn child
2. (LAm) (= apenas) → just, recently
recién llegóhe has only just arrived, he arrived only recently
recién se acordóhe has just remembered it
recién me lo acaban de decirthey've only just told me
recién ahoraright now, this very moment
recién aquíright here, just here
Ejemplos ?
El de los Bigotes posó la imponente mirada en el recién llegado; un mohín de disgusto probó a Antonio una vez más las dificultades de su empresa, y -Oye, tú, Garabato -exclamó Currito encarándose con uno de sus amigos-, si viée el Tomatera dile que me aspere, que tengo que decirle una cosa que a dambos mos interesa; que yo voy a ver pa qué me quiere a mí este caballero.
La luz del día, penetrando por la entreabierta ventana, iluminaba la habitación, en la cual, además del humilde mobiliario, consistente en una mesa de pino, varias sillas y un viejo aparador con cortinas azules, veíanse algunos enseres de pesca, varios remos apoyados contra uno de los ángulos, y dando una nota risueña al conjunto, un pájaro, que cantaba en una jaula de alambre, y dos macetas de geranios en flor, que decoraban el alféizar de la ventana, junto a la que cosía la unigénita del Levantino, la cual contestó al poco expresivo saludo del recién llegado con una apenas perceptible inclinación de cabeza.
Si cualquiera de las encuadernaciones hubiera sido tocada para ocultar la carta, habría sido completamente imposible que el hecho escapara a nuestra observación. Unos cinco o seis volúmenes, recién traídos por el encuadernador, los examinamos con todo cuidado, sondeando las tapas.
-¡Pos que se alivie u que se muera u que se lo lleve el río! A mosotras qué nos importa-exclamó ésta mirando con ojos centelleantes al recién llegado.
No tenía en el mundo más que aquella criatura: su mujer, hallándose recién parida, había muerto a consecuencia del susto de ver entrar a los civiles, que venían a prender al marido por sospechas de no sé qué alijo de tabaco y sal.
-Güenos días -exclamó en aquel momento Joseíto deteniéndose al pie de la ventana, echado hacia atrás el amplísimo sombrero de palmas, y llevando en la mano un puñado de flores que brillaban al sol como riquísimos joyeles. -Buenos días -repúsole Lola sonriendo al recién llegado.
El debate que se suscitó llevó al nombrado académico a leer una extensa y pormenorizada exposición en la que justifica su propuesta cuando ejercía la presidencia el recién electo Presidente, Rafael Schiaffino.
Grandes palmeras se alzaban esbeltas hasta el techo; el sol parecía hacerlas transparentes, y a sus pies crecía una rica vegetación con flores rojas como fuego, amarillas como ámbar y blancas como nieve recién caída.
-¿Qué es eso, señor Cristóbal, le pasa algo a mi Cloto? -exclamó Cárdenas, avanzando precipitadamente hacia el recién llegado. -No te asoliviantes, zagal, no te asoliviantes -repúsole aquél con reposadísimo acento-, que no le pasa naíta a tu rosita trempana.
Pues si alguien, víctima de una desgracia, con el alma recién desgarrada se consume afligido en su corazón, después de que un aedo servidor de las Musas cante las gestas de los antiguos y ensalce a los felices dioses que habitan el Olimpo, al punto se olvida aquél de sus penas y ya no se acuerda de ninguna desgracia.
ueridos Abuelas, Madres, Hijos: cuando recién veía las manos, cuando cantaban el himno, veía los brazos de mis compañeros, de la generación que creyó y que sigue creyendo en los que quedamos que este país se puede cambiar.
De seguro que estará fatigado del viaje. -Lo estoy, en efecto -respondió el recién llegado-. La lluvia me obligó a refugiarme en una sábana recién lavada, y la limpieza siempre me ha dado escalofríos.