Ejemplos ?
La Congregación solo logró salvar la imagen de la Soledad. González Anaya dejaba estos episodios novelados para la posterioridad en”Las Vestiduras Recamadas”.
Para ello en el paraje acostumbrado que era un recinto cerrado hecho de madera, en parte con barreras bajas y en parte con galerías y estrados para las damas, los jueces y personajes principales, se disponía lo necesario, adornando los balcones y tablados con espléndidas colgaduras de seda recamadas de metales preciosos y tapices bordados.
En las casas Guayaquileñas de antaño era costumbre tener grandes óleos de antiguos señorones que miraban torvamente, empelucados conforme a la moda del siglo anterior, vistiendo casacas finamente recamadas, portando espadines de gala, varas altas de Alcalde, calzando zapatos de tacón, hebilla de oro y todo lo demás, pero esos cuadros se perdieron para el Incendio Grande de 1896 y hoy nada queda de ellos.
Capítulo aparte merecería el tesoro de esta catedral, debido a la acumulación de exvotos (principalmenente piezas de plata y de oro) y joyas donadas por fieles acaudalados o por las colectas urbanas: báculos de plata con detalles de oro, coronas de plata y oro recamadas con brillantes y perlas para "vestir" las estatuas de la Virgen, un gran sagrario donado en 1804, mantones de seda brocada, etc.
Iba adornada generalmente con tiras bordadas de dibujo y colores variados, que podían estar incluso recamadas en oro, plata y hasta perlas en los casos más lujosos.
Las dos figuras principales, la Virgen y el donante, están perfectamente equilibradas y dispuestas una frente a la otra; la ropa del canciller en adoración está decorado con preciosos bordados, mientras que el Niño tiene en la mano una cruz luminosa y la Virgen está vestida con un largo ropaje rojo sobre el que están recamadas letras de oto los pasos del oficio matutino recitado durante la misa celebrada delante del canciller.
Unos llevaban resplandecientes armas del más puro metal, y cascos en cuya cimera ondeaban plumas y festones; otros vestían lorigas de cuero finísimo, recamadas de oro y plata; otros cubrían sus cuerpos con luengos trajes talares, a modo de senadores venecianos.
Durante todo el camino no dejamos de cruzarnos con alegres cabalgatas de criollos y mulatos: Desfilaban entre nubes de polvo, al trote de gallardos potros, enjaezados a la usanza mexicana con sillas recamadas de oro y gualdrapas bordadas, deslumbrantes como capas pluviales.
En un camarín pequeño, vestido con pabellones de berberiscos damascos y una alfombra de colores, junto a un cuadrado bufete, que rico tapete esconde de carmesí terciopelo con franjas de oro y borlones, enfrente de un oratorio de concha, nácar y bronces, donde la imagen brillaba del Redentor de los hombres, y a la luz de dos bujías, de aquel breve cielo soles, que en candeleros de oro daban vivos resplandores, sentada en la regia silla, con la presencia más noble que jamás tuvo matrona, que jamás respetó el orbe, doña Isabel, la gran reina de Castilla y León, mostrose a los admirados ojos del genovés sabio y pobre. Un brial de raso morado, con castillos y leones, de perlas, esmalte y oro en recamadas labores...
¡El campo andaluz, peinado por el sol canicular, de loma en loma rayado de olivar y de olivar! ¡Son las tierras soleadas, anchas lomas, lueñes sierras de olivares recamadas!
Olivares, Dios os dé los eneros de aguaceros, los agostos de agua al pie, los vientos primaverales vuestras flores recamadas; y las lluvias otoñales, vuestras olivas moradas.
Sacó entonces Eneas dos delicadas túnicas de grana recamadas de oro, que con sus propias manos labró gozosa para él en otro tiempo la sidonia Dido; lleno de dolor viste una de ellas al mancebo por postrimera honra y cubre con un manto su cabellera, destinada a las llamas; en seguida manda reunir y que le traigan con gran pompa multitud de despojos bélicos ganados en los campos de Laurento, a que añade los caballos y las armas arrebatadas a los enemigos.