recóndito

(redireccionado de recóndita)
También se encuentra en: Sinónimos.

recóndito, a

(Del lat. reconditus .)
adj. Que está muy escondido nos encontramos en un lugar recóndito; conocía sus más recónditos deseos. oculto, reservado

recóndito, -ta

 
adj. Muy escondido, reservado y oculto.

recóndito, -ta

(re'kondito, -ta)
abreviación
que está muy escondido La policía buscaba al ladrón en los más recónditos lugares.
Sinónimos

recóndito

, recóndita
adjetivo
profundo, escondido, hondo, oculto, reservado.
Recóndito intensifica el significado de todos estos adjetivos.

recóndito:

profundoescondido, reservado, hondo, oculto,
Traducciones

recóndito

recôndito

recóndito

recondite

recóndito

recondito

recóndito

recondite

recóndito

ADJrecondite
en lo más recóndito dein the depths of
en lo más recóndito del corazónin one's heart of hearts
en lo más recóndito de mi serdeep down inside
Ejemplos ?
Al ver junto a la dama al caballero dentro de su recóndita morada, vuelto a los otros dijo: «Pájaro hay dentro, que, sin tenderle red, en ella encuentro.»; y, vuelto al conde: «Hombre jamás ha habido que tú más complaciente ni oportuno.
Limpia es la noche y callada, La luna en el cenit brilla, Como lámpara colgada En recóndita capilla. La brisa errante y serena, Mansa suena Meciendo árbol, hierba y flor, Y el mundo, en descuido inerme, Goza o duerme Sus pesares o su amor.
Ya lo veis, señores; para los que como nosotros comprenden la inconmensurable distancia que hay entre la divinidad gentílica y la hebrea y entre el sentimiento religioso del pueblo de Dios y el de los pueblos gentiles, la causa de la índole diversa de sus grandes monumentos poéticos no puede ser una cosa recóndita y oculta, éralo en tiempos pasados, cuando todas las gentes andaban en tinieblas y cuando la naturaleza del hombre y la de Dios eran secretos escondidos a todos los sabios.
dijo la dama. —Sábelo Dios, en voz sorda la contestó el caballero, presa de angustia recóndita. —Esperad, añadió ella; y acudiendo temerosa a un corredor que da al patio, por la ventana se asoma.
Ambas unidas a la tumba vamos, y te perdemos a la par las dos. Juntas morir nos otorgó el destino y tú mismo al cortar mi Pasionaria cumpliste mi recóndita plegaria.
Ese antiguo estaba en la última vida, como Job: por la inteligencia, la sensibilidad la virtud y las desgracias, iba a entrar en la categoría de los entes superiores, después de haber vivido siglos en mil formas. ¿Quién negará el influjo de una divinidad recóndita sobre ciertos individuos providenciales?
270 Que la engañe a ella haré, y no soy Saturnia, si no, por el Júpiter suyo sumergida, penetra en las estigias ondas.” Se levanta tras esto de su solio y en una fulva nube recóndita al umbral acude de Sémele y no las nubes antes eliminó de simularse una vieja y de ponerse a las sienes canas 275 y surcarse la piel de arrugas y curvados con tembloroso paso sus miembros llevar; su voz también la hizo de vieja, y la propia era Béroe, de Sémele la epidauria nodriza.
Era ya tarde y estaba La media noche muy próxima Cuando en la casa postrera (212) De una callejuela angosta, Se oyeron voces confusas De diferentes personas Que del portal se acercaban Por la cavidad recóndita.
Ternura no exenta de recóndita altivez que era el temple de la fibra castiza, visible, como el del acero, en el azul de la sangre hidalga.
Si no hubiese metal de acero duro, nunca la piedra imán lo buscaría para: estrechar un lazo tan seguro con fuerza, recóndita que envía: Si después de la tumba misteriosa entre reinos de luz, gloria y recreo, no existiese otra vida venturosa, nunca la invocaría mi deseo.
Era la estatua de Memnón, que sólo Lanzaba sus recónditos sonidos Cuando la luz de mi pasión la hería; Por ella ambicioné triunfos y palmas, Atar a mi cuadriga la fortuna, Hacer sonar mi nombre entre la ciega Versátil muchedumbre, Saciar mi sed en las eternas fuentes Del bien y la belleza, Y con viril acento, Descubrir la verdad a los mortales, Para que el eco del aplauso diera Recóndita fruición y arrullo grato A mis tiernos amores, Y en la santa labor ella gozase De abrir un alma nueva A los rayos del arte y de la vida.
Ver a la afanosa araña En los blasones del muro Hilar con paciente maña Sus hebras para cazar; Y en la recóndita grieta, La presa que vuela en torno, Vigilante, astuta y quieta, A que se enrede esperar.