raposo


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raposo, a

1. s. ZOOLOGÍA Zorro, mamífero cánido de pelaje pardo rojizo, que caza con gran astucia toda clase de animales.
2. Persona astuta y taimada la muy raposa ya lo tenía todo planeado. ingenuo
3. raposo ferrero ZOOLOGÍA Zorro azul propio de los países glaciales.

raposo

 
m. fam.Sujeto astuto y solapado.

raposo, -sa

(ra'poso, -sa)
sustantivo masculino-femenino
1. mamífero cánido mediano de pelaje rojizo La caza de raposos está prohibida.
2. persona que es muy astuta Es una raposa, nunca conseguirás engañarla.
Sinónimos

raposo

sustantivo masculino
zorro (mamífero).
Traducciones

raposo

SM
1. (= zorro) → fox
2. (Andes, Caribe) (= mocoso) → kid
V tb raposa
Ejemplos ?
-Véngase conmigo, compadre, y déjese de imaginaciones, que lo que fuere ya se lo dirá don Antonio. Despabílese, amigo, que al raposo durmiente no le amanece la gallina en el vientre.
-Y la liebre de hoy, ¿eh, rapaz? -Y el raposo del domingo -intervino el criado, apartando el hocico de los vapores del caldo-. ¡Cuando el señor abad lo trajo arrastrando con una soga así (y se apretaba el gaznate) gañía de Dios!
XIV Y en el un pie dos chapines y en el otro una chinela; en las manos escarpines, y tañendo una vihuela; un tocino, por tocado; por sartales, un raposo; un brazo descoyuntado y el otro todo velloso.
Del señorito no dices, allí..., ni esto. Vuelves, y me encuentras una hora antes de romper el día, junto al Soto de los Carballos, como se va a la fuente del Raposo.
Selme se creyó en el caso de repetir y ampliar su relación. -Vengo cansado como un raposo. De Areal aquí hay la carreriña de un can.
¡La cabeza del bandido!... ¿Y saben ustedes lo que me dijo el raposo de Muley, al verme tan fuera de mí, al oír mis recriminaciones?
de dolor, una imprecación, y luego quejas como de animal agonizante. -¡El pobre Morito..., ya no dará más el raposo! -murmuró el gañán.
Vivimos bajo la zarpa del raposo del Norte, se respira apenas temiendo provocar el enojo de un déspota senil; la autonomía y la libertad son para el pueblo de México dos miserables paradojas, y así se piensa en fiestas conmemorativas de hechos que fueron dignos y gloriosos.
que las circunstancias locales del Raposo no pueden proporcionar el establecimiento de una población de alguna entidad ni admitir fortificación capaz de su defensa.
Farruco, el segundo, en cambio, desconfiado «como un raposo», era resuelto, y solía murmurar entre dientes cuando se le mentaba a los ladrones: -¡Que vengan!
l tiempo, que consume de hora en hora Los fuertes murallones elevados, Y lo mismo devora Montes agigantados, A un Raposo quitó de día en día Dientes, fuerza, valor, salud; de suerte Que él mismo conocía Que se hallaba en las garras de la muerte.
Y poco tardó el ruido... Las ramas hablaban, quejábase el follaje. «Ahí está el raposo -pensó Mestival-. Espera, espera, que yo te daré tu merecido...».