rapé

rapé

(Del fr. rape, tabaco raspado.)
adj./ s. m. Se aplica al tabaco reducido a polvo, en especial al preparado para ser aspirado por la nariz.

rapé

 
adj.-m. Díc. del tabaco de polvo más oscuro que el ordinario, elaborado con hoja cortada algún tiempo después de madurar.
Tabaco en polvo para tomarlo por las narices.

rapé

(ra'pe)
sustantivo masculino
tabaco en polvo que se aspira por la nariz tomar rapé
Traducciones

rapé

rapé

rapé

Snuff

rapé

tabaka

rapé

鼻烟

rapé

鼻煙

rapé

snus

rapé

스너프

rapé

snus

rapé

SMsnuff

rapé

m (tabaco) snuff
Ejemplos ?
Conversó con ellas un buen rato y, sacando adrede la tabaquera, se complació largamente delante de ellas en atascar su nariz de rapé por ambos conductos, mascullando para sus adentros: «Así, para que os enteréis, cabezas de chorlitos.
Del aforro del tabardo había sacado el dinero envuelto en un papel manchado de rapé, y reía con aquella risa jocunda que recordaba los vastos refectorios conventuales.
El virrey agarrose mano a mano en conversación con él, pidiole un polvo, y su señoría le pasó la caja de oro con cifra de rubíes. Abascal sorbió una narigada de rapé, y por distracción sin duda guardó la caja ajena en el bolsillo de la casaca.
y dígale a Conce, su ama de llaves, que por señas de esta caja de rapé que dejará usted en poder de ella, manda su patrón por la cajita de alhajas que compró hace quince días, pues quiere enseñarlas a Ramoncica, que es lo más curiosa que en mujer cabe.
Después de lanzar al aire esta exclamación, que hizo retumbar la estrecha saluca de la Rectoral, el Arcipreste Lobato tomó un polvo de rapé superior, de una caja de plata muy ricamente labrada, que tenía abierta sobre la mesa de encina de anchas alas, la cual se cerraba y abría con majestuosa pesadumbre.
Don Restituto sacó otra vez el pañuelo de yerbas, se enjugó la frente con mucha calma, se sacudió con cuidado la tierra que le había manchado el pantalón al practicar las excavaciones, desenvainó la caja de rapé, de la cual, sin ofrecerle a nadie, tomó un gran polvo, y después de restregarse a un lado y otro la nariz con el pulgar y el índice, se limitó a exclamar: - ¡Yo me tengo la culpa!
-Yo no me muevo -decía el de Santiago, repantigándose en el asiento de terciopelo verde con rapacejos de oro, sacando la caja de rapé con orla de brillantes y sorbiendo con deleite una narigada del macabá legítimo.
Este mundo es una danza...» -Cierto -interrumpió el canónigo, sacando su cajita de rapé y torturando entre las yemas el polvito-; eso le debí decir; y qué, ¿tan mal le ha ido a usted con mis consejos?
El profesor de poesía y elocuencia tomó un poco de rapé y dijo alegremente: ―Honorables damas y caballeros, no se dan cuenta de cuál es el quid del asunto.
Pero, debido a los pantanos, prefiero la etimología de unpóç. Tomó un poco de rapé con aire satisfecho. – Pero leamos a los fenicios y volvamos a la inscripción.
Hasta cabe no recordar aquel vestir tan curioso, proyección visible de un criterio anticuado: el levitón alto de cuello y estrecho de bocamanga, ceñido al talle y derramado por los muslos de amplísimos faldones; el chaleco ombliguero; el reloj con dijes; el pantalón sujeto al botín blanco por la trabilla de los lechuguinos de 1825, pero generalmente abrochado de un modo asaz incorrecto; el corbatín de raso; la almilla de franela, color de azafrán; la chistera cónica; el pañuelo de hierbas a cuadros; la caja de rapé...
Me alargó su caja de oro viejo para el rapé, con una gran amatista en el centro de la tapa. Su magnificencia contrastaba de tal manera con las costumbres sencillas y la vida llana de Holmes, que no pude menos de comentar aquel detalle.