Ejemplos ?
La acción brutal del grosero apóstol en las almas sensibles de mujeres y niños debe compararse con la dentellada del jumento en un ramo de flores o con el trompazo del elefante en los anaqueles de una cristalería.
El ramo de flores que el presidente quería regalar estaba ingeniosamente envuelto con una cinta de satín blanco con franjas de oro.
Recibiendo permiso para ayudarla en la confección del ramo de flores para el desayuno, la seguí a la habitación de la que había emergido.
-Es que manque me lo hubieras tú pedio, yo no te hubiera dao aquel día los parneses, pero ahora que estoy ya enterao de que esa chavalilla ha preferío tu ramo de flores y tu anillo al mantón que el otro le quería regalar, ahora es cuando tengo yo la mar de gusto en que le regales tú este otro mantón que era el mejor que tenía mi mujer, que en paz descanse.
Quiere estar en la kermés y por eso así la ves. Vestida de color verde va volando y se nos pierde. Ilusionada de amores le lleva un ramo de flores. Doña Foca enamorada.
La primera era la criada, con el delantal de rizos de los días de fiesta, y la cofia de servir la mesa en los días de visita: traía el chocolate, el chocolate con crema, lo mismo que el día de año nuevo, y los panes dulces en una cesta de plata: luego venía la madre, con un ramo de flores blancas y azules...
¿Te acuerdas de aquel día en que fuimos a la feria de Santa Marta y me compraste la primera muñeca? ¿Y mucho más tarde, de aquel en que me diste el primer ramo de flores?
Eso es cortesía y educación, don Andrés: dar mi firma por la suya, o si oportuno lo cree, con un mal ramo de flores o cosa así… ¿entiende usted?
¡Así son las cosas de este mundo! Ahora que no hay nadie aquí..., antes que venga el tío Vania con su ramo de flores..., permítame que le dé un beso.
¡Ah, que desgracia! Entró el criado con un gran ramo de flores que dejaron un perfume en el cuarto y una honda tristeza en mi corazón.
- XI - Por eso observaron que el precioso cadáver de Celinina, aquello que fue su persona visible, tenía en las manos, en vez del ramo de flores, dos animalillos de barro.
Por supuesto que nunca le faltaba la mariposilla de aceite, y si carecía del obligado ramo de flores, era porque la frígida serranía de Paseo no las produce.