Ejemplos ?
El bosque inmenso, los árboles multicentenarios, la inagotable novedad zoológica, daba señal al muchacho de que en lo alto, sobre las luchas de la humanidad, radicaba una fuerza inagotable a la que había que rendirse...
Hacía estas suaves consideraciones, mientras el pastor le explicaba a mi primo en qué radicaba la superioridad de los sajones sobre los latinos, cuando, de pronto, el reverendo, como si se encontrara en el camino de Damasco y se le apareciera la figura de Jesucristo, se puso de pie, estiró el brazo y luego cayó atónito sobre su hamaca.
Para la quinta sólo le convenía este sitio, porque en él radicaba la vieja y ruinosa casita que habitaron siempre sus padres, y el orgullo de Barbastro era erigir un palacio en reemplazo de la casucha.
En seguida manifestó en secreto a Angustias y a don Jorge que el mal de doña Teresa radicaba en el corazón, de lo cual tenía completa evidencia desde que la pulsó por primera vez la tarde del 26 de marzo, y que semejantes afecciones aunque no eran fáciles de curar enteramente, podían conllevarse largo tiempo a fuerza de reposo, bienestar, alegría moderada, buen trato y no sé cuántos otros prodigios...
digo, que mordiéndose las uñas, Eleuterio Miranda, el mejor poeta del partido judicial en que radicaba su musa, meditaba malhumorado y a punto de romper, no la lira, que no la tenía, valga la verdad, sino la pluma de ave con que estaba escribiendo una oda o elegía (según saliera), de encargo.
En aquella ignorancia, podría asegurar, radicaba de misteriosa manera y por inextricable encadenamiento de motivos, la piedra de toque, y quizás hasta la razón de ser de la imputación que se me hacia.
Piensa que la muerte de la gacela había sido originada por un daño en algún miembro oculto del cuerpo Como hubiese examinado todos los miembros externos del animal sin encontrar en ellos daño aparente, y a la vez hubiese visto que la inacción era total y no limitada a un miembro determinado, pensó que el daño que la había conducido a aquel estado radicaba en un órgano oculto a sus ojos, situado en el interior del cuerpo; supuso que aquel sería indispensable a los otros exteriores para sus acciones respectivas; y que, cuando sufre una lesión, se generaliza el daño y viene la paralización total.
La anterior distribución de los servicios docentes era pasible de serias objeciones. Radicaba la principal de ellas en el hecho de que no proporcionaba las mismas posibilidades para la instrucción y educación del niño en todo el territorio nacional.
Su interés radicaba, en el mejor de los casos y sin pretender descubrir su intencionalidad, en evitar el conflicto, pero no podía dejar de atender, especialmente, la posición de la parte que le representara mayor rédito.
Su mejor mérito radicaba en la circunstancia de poseer un aroma característico, de mística unción, que persistía durante un año entero.
Parecía, desde luego, un plan excelente, y expuesto de un modo muy claro y muy simple. La única dificultad radicaba en que no tenía la menor idea de cómo llevarlo a cabo.
El motivo de dicha acusación radicaba en una campaña realizada por ese diario contra las destituciones, sin expresión de causa, de funcionarios policiales, a quienes se reconocía sin embargo el derecho a jubilación, y contra “el régimen” de que era índice un comunicado del Ministerio del Interior en el cual se clasificaba a los funcionarios policiales de un Departamento, de acuerdo con su filiación política.