rabioso

(redireccionado de rabiosos)
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rabioso, a

(Del lat. rabiosus .)
1. adj. Que padece la rabia perro rabioso.
2. adj./ s. Que siente rabia o cólera está rabioso porque su equipo ha perdido el partido. colérico, furioso
3. adj. Se aplica al dolor o deseo que es muy fuerte o violento. excesivo, furioso, intenso, tremendo escaso

rabioso, -sa

 
adj.-s. pat. Que padece rabia.
adj. Colérico, airado.
fig.Vehemente, violento.
fam.Díc. del sabor muy picante.

rabioso, -sa

(ra'βjoso, -sa)
abreviación
1. animal, persona que padece la enfermedad de la rabia un perro rabioso
2. que tiene un enfado grande El jefe se puso rabioso.
3. mesurado que es muy grande e intenso, casi excesivo una protesta rabiosa
4. que es muy radical o extremista una liberal rabioso
Sinónimos

rabioso

, rabiosa
Traducciones

rabioso

enragé

rabioso

공수병

rabioso

ADJ
1. (Med) → rabid
perro rabioso (lit) → rabid dog (fig) → mad dog
2. (= furioso) [persona] → furious; [aficionado] → rabid, fervent
poner rabioso a algnto enrage sb, make sb livid
de rabiosa actualidadhighly topical
3. [dolor] → terrible

rabioso-a

a. rabid.
1. rel. to or afflicted by rabies;
2. enraged.

rabioso -sa

adj (con el mal de rabia) rabid
Ejemplos ?
El monte cerrado por el agua, las tardes rápidas y tristísimas; apenas salíamos de casa, mientras la desolación del campo, en un temporal sin tregua, había ensombrecido al exceso el espíritu de mamá. Con esto, los perros rabiosos.
El médico, el pintor Tubito y el traficante de alcaloides, rabiosos de sol, de alcohol y de desesperación quisieron secuestrar a miss Mariana y a miss Herder, pero el telegrafista tumbó a balazos al médico y al señor Tubito.
No sólo al tiempo antiguo es bien perspicuo, también al nuestro hay claro experimento, cuando a esta grey que somos malnacida, nos da lobos rabiosos como cuida: a los que, pues no juzgan que les basta el hambre de sus vientres al tragarnos, llaman lobos de más hambrienta casta de ultramontanos bosques a zamparnos.
Como dato final, a las nueve llegaron al galope dos agentes a darnos la filiación de los perros rabiosos vistos, y a recomendarnos sumo cuidado.
Aunque de una serenidad a toda prueba, tiene terror a los perros rabiosos, a causa de cierta cosa horrible que presenció en su niñez.
De aquí la ansiedad de mamá, pues siendo nuestra casa una de las tantas merodeadas, estábamos desde luego amenazados por la visita de los perros rabiosos, que recordarían el camino nocturno.
El cual, apenas dio el sí de esposo, cuando de golpe le embistió un tropel de rabiosos celos, y comenzó sin causa alguna a temblar y a tener mayores cuidados que jamás había tenido.
Don Pedro, cual león rugiente, «¡Traidor!», grita; por los ojos lanza infernal fuego, abraza a su armado hermano, como a la colmena ligera feroz y forzudo el oso, y traban lucha espantosa que el mundo contempla absorto. Caen al suelo, se revuelcan, se hieren de un lado y otro, la tierra inundan en sangre, lidian cual canes rabiosos.
Morir de pronto, sin recetas ni enfermeros y sin preavisos a los burdos papeleos; muy lejos de aquellos notarios del veneno, que a mi odio, distante de sonrisas, parieron; librado del hocico de rabiosos perros; harto de nalgas besuconas de mis versos; pleno de luz entre noctámbulos vaqueros; morir sabiendo ¡fatuos!
Desde este segundo piso al de la casa de enfrente se ataba, antes de misa de nueve en los días festivos de invierno, una cuerda, de cuyo centro pendía un lienzo de vara en cuadro, anunciando las funciones de tarde y noche en el teatro; pero no con grandes letreros ni finchados elogios, sino con un par de cuadros al temple, en los cuales se representaban, con colores rabiosos, las escenas más notables de los dos indispensables dramas.
Por un instante se oyeron los rabiosos aullidos del infernal aborto hasta que, de pronto, enderezando su desmedrada personilla, gritó con un acento que hizo correr un escalofrío de miedo por los circunstantes: -Si aseguras a mi cabeza su permanencia sobre los hombros, yo, ¡oh excelso, príncipe!, te señalaré a ésos que tus reales ojos desean conocer.
la princesa amaba En otro tiempo á un hombre Que los rabiosos celos Estimuló del rey, Y de quien no bastaron A descubrir el nombre, Ni el pavoroso juicio Ni la sangrienta ley.