Ejemplos ?
A estos peligros, como ya hemos dicho, se sumaba el río, siempre impetuoso y rabioso de crecientes, envolviéndose como una culebra al tronco caminero y dando lugar a 60 vados, y que en uno de aquellos el arriero encontraba la muerte en forma inevitable.
Mas todos los delitos que esta fiera comete, culpa son del despotismo, en cuyo horrible seno ella naciera. Así en Milton los monstruos del abismo devoran con rabioso ávido diente de quien les diera el ser el seno mismo.
Y tuve que alejarme, rabioso, exaltado, y fue preciso que en la ciudad próxima encontrase un telegrama urgente de mis socios llamándome a Madrid, para que no cometiese alguna tontería gorda, del género romántico: asalto de casa, con nocturnidad y premeditación...
Cafetera estaba solo en casa, sentado sobre un arcón viejo, único mueble de ella, no contando el catre matrimonial, rascándose la cabeza como aquel que acaricia una idea de gran trascendencia, y murmurando algunas palabras, no todas evangélicas, las más de un colorido asaz rabioso.
Ulises ::Y, ¿por qué así su mano ha lanzado, a actuar tan fuera de razón? Atena ::Disgustado y rabioso por el asunto de las armas de Aquiles.
l 20 de marzo de este año, los vecinos de un pueblo del Chaco santafecino persiguieron a un hombre rabioso que en pos de descargar su escopeta contra su mujer, mató de un tiro a un peón que cruzaba delante de él.
Y otra vez abajo sobre sus escuálidas piernas, tiritando y castañeteándole los dientes, hasta que volvía a meterse en cama, pues el frío es más rabioso que nunca cuando sabe que tiene que marcharse.
Pero estoy seguro de que el aullido de un perro rabioso, que se obstina de noche alrededor de nuestra casa, provocará en todos la misma fúnebre angustia.
Es un grito corto, estrangulado, de agonía, como si el animal boqueara ya, y todo él empapado en cuanto de lúgubre sugiere un animal rabioso.
Mas de esta pasión celeste que imprimió en mí un sello eterno, no quiero que haga el infierno una pasión infernal; y aunque la vida me cueste, voy lejos de ti a acabarla por no parar en cortarla rabioso con un dogal.
(164) En vano se entró iracundo Por sus puertas adelante Llamando con voz pujante A su gente desleal; Solo el eco que en las bóvedas Cóncavas se guarecia A sus voces respondia Con lamento funeral. Rabioso decia---«¿dónde Mi servidumbre se encuentra?» Y el eco decia--- entra Y entraba el conde en furor.
¡Luchemos por la defensa de nuestros derechos! Muera el gobierno vende patrias -Y el aplauso rabioso de unos volvió a interrumpir el discurso del líder benefactor...