quijotismo

quijotismo

s. m. Actitud del que se comporta con exageración de sentimientos o con orgullo.

quijotismo

 
m. Exageración en los sentimientos caballerosos.
Traducciones

quijotismo

SMquixotism
Ejemplos ?
El movimiento, hasta entonces, tenía las características de improvisación y quijotismo de todos sus similares, pero había detrás sólidos respaldos que tal vez sólo Flores conocía.
Por lo común, desconociendo el idealismo sancho-pancesco, el alto idealismo del hombre sencillo que quedando cuerdo sigue al loco, y a quien la fe en el loco le da esperanza de ínsula, solemos fijarnos en Don Quijote y rendir culto al quijotismo, sin perjuicio de escarnecerlo cuando por culpa de él nos vemos quebrantados y molidos.
Nuestro quijotismo, impaciente por lo final y absoluto, sería fecundísimo en la corriente del relativismo; nuestro sancho- pancismo opondría acaso un dique al análisis que destruyendo los hechos sólo su polvo nos deja.
129-152. “El quijotismo de Unamuno, el cervantismo de Ortega y la España del 98”, en Praxis Filosófica (Univ. del Valle-Colombia) 2005 (20), pp.
Fitmaurice-Kelly colaborará después con Ormsby en la primera edición crítica del texto español (Londres, 1898-1899) y son ya lo que podemos llamar miembros de lo que se ha venido a llamar cervantismo internacional. El «quijotismo» inglés se prolonga durante el siglo.
Nada menos que la zarina Catalina encargó una selección de los refranes de Sancho y compuso un Cuento sobre el tristemente famoso paladín Kosometovich para ridiculizar el quijotismo de su enemigo Gustavo III de Suecia; es más, se representó una ópera cómica inspirada en este cuento, Tristemente famoso paladín Kosometovich (1789), con música del compositor español Vicente Martín y Soler, que vivió en San Petersburgo durante los años de su mayor fama.
Dmítriev compuso la primera obra inspirada en el personaje, su apólogo Don Quijote, donde el quijotismo es interpretado como una extravagancia.
Ésta está plenamente integrada en el imaginario árabe: muchos ven en el quijotismo un símbolo del devenir contemporáneo de los pueblos árabes, cargado de idealismo y retórica pero impotente ante la fuerza aplastante de la realidad.
Tras la Revolución, Mijaíl Bulgákov, uno de los escritores no tanto perseguidos como soportados por Stalin, como el mismo Boris Pasternak, y por ello con bastante suerte, ya que no era un escritor soviético, pudo subsistir al permitírsele ser ayudante de director de escena teatral y poder alimentarse mediante el alumbramiento de continuas traducciones, como Anna Ajmátova y Borís Pasternak; insufló la filosofía quijotesca de la lucha a pesar de la conciencia plena de la derrota, emparentable con el quijotismo de Unamuno...
En esta interpretación sentimental Nikolái Karamzín es quien sufre una impresión más profunda, que aparece ya en una carta de 1793 dirigida a Ivan Dmitriev, en el poema A un pobre poeta (1796) y, sobre todo, en El caballero de nuestro tiempo (1803); el protagonista se compara a Don Quijote porque su inclinación a la lectura e impresionabilidad natural le ejercitaron el «quijotismo de la imaginación» y los peligros y la amistad heroica se convierten en sus ensueños predilectos...
Psicología de Don Quijote y el quijotismo, breve ensayo literario que escribió como discurso en la Facultad de Medicina de San Carlos el 9 de marzo de 1905.
En las últimas líneas de este epílogo se vuelve a referir directamente a la campaña de Ortega en pro de la europeización: El quijotismo unamuniano, asumido por él mismo al comparar a su polemista con el Bachiller Sansón Carrasco, es otro de los temas permanentes de su producción literaria, y como el de la ciencia o el progreso, confluyente en su concepción del Ser de España.