quijote


También se encuentra en: Sinónimos.

quijote

(Del ant. cuxot < cat. cuixot.)
1. s. m. HISTORIA Pieza de la armadura que cubría el muslo.
2. ZOOLOGÍA Parte superior de las ancas de las caballerías.

quijote

(De Don Quijote, personaje creado por Cervantes.)
1. s. m. Persona que está siempre dispuesta a intervenir en asuntos que no le atañen, en defensa de la justicia. idealista
2. Persona que se enfrenta a la opinión general por altruismo. altruista
3. Persona seria o puntillosa con exageración.

quijote

  (del l. coxa, cadera, muslo)
m. Pieza del arnés que cubre el muslo.

quijote

  (de Don Quijote)
m. fig.Hombre exageradamente grave y serio o puntilloso.
Hombre que pugna con los usos corrientes o que quiere ser juez o defensor de cosas que no le atañen.
Sinónimos

quijote

sustantivo masculino

quijote:

idealistasoñador, altruista,
Traducciones

quijote

Quijote

quijote

Quijote

quijote

Quijote

quijote

Quijote

quijote

Quijote

quijote

SMquixotic person, dreamer, do-gooder (pey) → well-meaning busybody
Don QuijoteDon Quixote
Ejemplos ?
Las versiones cinematográficas del Quijote revientan de transliteraciones sígnicas que sorprenderían a Cervantes. Como consecuencia, la co-textualidad se refiere a los textos producidos en una misma época, textos en sincronía, como en el mismo caso, las producciones de un Lope de Vega, de un Juan de la Cruz o de un Quevedo.
Postextualidad implica pues, los textos que se han hecho luego de uno determinado que funciona acaso como pretextualidad de los nuevos. Verbi gratia, los citados textos fílmicos sobre el Quijote.
No tardó en sucederle a Seturas con los artículos de fondo algo parecido a lo que a don Quijote le sucedió con los libros de caballerías: fascináronle sus frases y acabaron por extraviarle el poco criterio que tenía, amarrándole completamente a la opinión del diario.
Y lo más de mi labor ha sido siempre inquietar a mis prójimos, removerles el poso del corazón, angustiarlos, si puedo. Lo dije ya en mi Vida de Don Quijote y Sancho, que es mi más extensa confesión a este respecto.
Por eso acudía usted al admirable simbolismo del Quijote y expresaba la creencia de que el ingenioso hidalgo recobrará muy en breve la razón y se morirá, arrepentido de sus locuras.
Pues debe usted estarle muy agradecido, que es mucho que no la llamó décimas, así como llamará también santos a todas las estampas, aunque sean las del Quijote.
Pero donde usted ve a Don Quijote volver vencido por el caballero de la Blanca Luna, yo lo veo volver apaleado por los desalmados yangüeses, con quien topó por su mala ventura.
Don Quijote y su escudero Sancho son en el dualismo armónico que manteniéndolos distintos los unía, símbolo eterno de la humanidad en general y de nuestro pueblo español muy especial.
La tercera y principal es el contorno aéreo, pero colosal, que ha sabido dar Cervantes a su héroe; cada cual tiene en su imaginación un tipo particular de don Quijote y Sancho, una idea fantástica, un bello ideal en el género, a que la realidad jamás podrá llegar.
¡Y era hasta de admirar aquella procesión de blancas enaguas, iluminadas apenas por la mortecina luz de los veinticuatro faroles que enarbolaban los más obsequiosos acompañantes, a guisa de maceros o reyes de armas, en sus diestras! «¡Aquí de don Quijote!» pensaba yo una noche que tal sucedía.
Y como en todas las castas nobles parecen sutilizarse y aquilatarse las excelencias del linaje cuando la adversidad diezma sus filas, enrarecida por la muerte, la sangre de aquella venerada generación vino a adquirir en Azcarate, su hombre último, la más pura y sencilla calidad. Muere solo, nuestro bueno y amado Don Quijote de la barba de plata, solo entre sus libros y sus virtudes.
Un día estalló un motín ó bochinche revolucionario; y Lerzundi, por amor al oficio, que maldito si á él le importaba que se llevase una legión de diablos al go- bierno, con el cual no tenía vínculos, se echó á la calle á ha- cer el papel de Quijote amparador de la desvalida autoridad.