Ejemplos ?
19 Entonces quebró Dios una muela que estaba en la quijada, y salieron de allí aguas, y bebió, y recobró su espíritu, y reanimóse.
Monstruo, por cuya voz ruge el abismo, vuelve y di que es engaño todo lo que te oí. (Forceja para desatarse.) Lazos crueles, ¿cómo me resistís? ¡Ligan cordeles al que hierros quebró! ¿No soy el mismo?
Durante el régimen anterior, el reiterado atropello gubernativo al imperio de los Tribunales de Justicia, fue precisamente uno de los factores que quebró la juridicidad.
Y los dioses inclinaban alternativamente en favor de unos y de otros la reñida pelea y el indeciso combate; y tendían sobre ellos una cadena irrompible e indisoluble que a muchos les quebró las rodillas.
Héctor, que se hallaba cerca de Ayante le dio con la gran espada un golpe en la pica de fresno y se la quebró por la juntura del asta con el hierro.
La piel parecía adelgazada y a punto de ceder, de tensa. Quiso llamar a su mujer, y la voz se quebró en un ronco arrastre de garganta reseca.
Gran riesgo corrió, por cierto, uno de los curiosos, pues debajo de los pies se le quebró la costra de lava y se vio muy a pique de hundirse en el abismo del volcán.
Pero Vermúez el que antes rrebtó con Ferrán Gonçález de cara se juntó, firíensse en los escudos sin todo pavor; Ferrán Gonçález a Pero Vermúez el escudo l’ passó, prísol’ en vazío, en carne no l’ tomó, bien en dos logares el astil le quebró.
4 El quitó los altos, y quebró las imágenes, y taló los bosques, é hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban perfumes los hijos de Israel; y llamóle por nombre Nehustán.
3 Porque quitó los altares del culto ajeno, y los altos; quebró las imágenes, y taló los bosques; 4 Y mandó á Judá que buscasen á Jehová el Dios de sus padres, y pusiesen por obra la ley y sus mandamientos.
13 Asimismo profanó el rey los altos que estaban delante de Jerusalem, á la mano derecha del monte de la destrucción, los cuales Salomón rey de Israel había edificado á Astharoth, abominación de los Sidonios, y á Chêmos abominación de Moab, y á Milcom abominación de los hijos de Ammón. 14 Y quebró las estatuas, y taló los bosques, é hinchió el lugar de ellos de huesos de hombres.
Fuimos con Chile, durante trescientos años, copartícipes de una unidad política que también era unidad de sangre, de religión, de idioma, de costumbres y de ámbito territorial. La primera se quebró a su hora porque era obra calculada de los hombres, que no sabemos hacer cosa alguna imperecedera.