Ejemplos ?
Eso en Francia puede ser; que aquí, doquier que haya francos, hay un negocio; y por ellos las pulgas se hacen camellos, los negros se vuelven blancos.
MERLÍN.- No me da la gana. ALCALDE.- ¡Tío Merlín! que tengo malas pulgas, y conmigo no se juega. MERLÍN.- Que no me atienten la paciencia.
-Nada creé luego no existí.- Entonces sabrán que sus soberbias sólo estolidez de huesos eran y gritando a la penumbra de su cieno querrán reconstruir sus pasos perdidos para siempre en la vereda que royeron a migajas con decretos de voraces pulgas.
Contrario deste parecer fue Barrabás, el mozo de mulas, que también estuvo atento a la música; porque, así como vio huir al músico, dijo: -¡Allá irás, mentecato, trovador de Judas, que pulgas te coman los ojos!
y el bigotudo abriendo la caja que contenía el enjambre de las pulgas sabias, exclamó jocosamente: -Allons les petites artistes, voici le restaurant!
Además, el incesante movimiento de su cabeza cuando dirigía el hocico al lomo, al pecho y a las patas, royendo como si quisiera comerse los pocos restos de carne que le quedaban, indicaba que de él se habían apoderado las pulgas.
Y el nuevo capitán general que vino a Montañosa -veterano que gastaba malas pulgas-, tanto persiguió a la gavilla, que los señores abades pudieron volver en paz, ya anochecido, a sus rectorales.
Bástele al lector saber que como el viejo Porres no le dejó á su retoño otra herencia que los siete días de la semana y una uña en cada dedo para rascarse las pulgas, tuvo éste que optar por meterse lego dominico y hacer milagros.
El visitador se despidió cortésmente, y fué con la novedad al Arzobispo, pidiendo, á la vez, que comisionase á otro sacerdote para la visita al oratorio del rebelde, que era hombre de malas pulgas, irrespetuoso con los sacerdotes y capaz de un desaguisado.
Como las pulgas se hicieron, de preferencia, para los perros flacos, estas tres etcéieras dieron mucho en qué cavilar al bue- no del gobernador, que era hombre de los que tienen el talen- to encerrado en jeringuilla y más tupido que caldo de habas.
135 CELESTINA Son, al quitar el sueño, los pesares pulgas, con quien no valen los pulgares, pues cuando el pecho asaltan, por más que piquen mucho,86 nunca faltan.
Al día siguiente comparecí ante el director de la ilustre escuela. Era un brigadier medio ciego, muy ordenancista y de muy malas pulgas.