publicano

publicano

s. m. HISTORIA Adjudicatario de un servicio público y, en particular, recaudador de impuestos, entre los antiguos romanos.

publicano

 
m. Entre los romanos, arrendador de los impuestos o rentas públicas y de las minas del Estado.
Traducciones
Ejemplos ?
2 Y los nombres de los doce apóstoles son estos: el primero, Simón, que es dicho Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; 3 Felipe, y Bartolomé; Tomás, y Mateo el publicano; Jacobo hijo de Alfeo, y Lebeo, por sobrenombre Tadeo; 4 Simón el Cananita y Judas Iscariote, que también le entregó.
Una arruinará una provincia para enriquecer a un publicano de Tamerlan; otra hará un crimen de lesa majestad haber hablado mal de la querida del ayuda de cámara de raia; otra quitará la mitad de la cosecha al agricultor, y le disputará la otra mitad; en fin habrá leyes por las que un alguacil tártaro vendrá a embargar vuestros hijos en la cuna, hará un soldado del mas robusto, y un eunuco del mas débil, y dejará al padre y la madre sin socorros y sin consuelo.
16 Mas si no te oyere, toma aún contigo uno ó dos, para que en boca de dos ó de tres testigos conste toda palabra. 17 Y si no oyere á ellos, dilo á la iglesia: y si no oyere á la iglesia, tenle por étnico y publicano.
11 El Fariseo, en pie, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; 12 Ayuno dos veces á la semana, doy diezmos de todo lo que poseo.
27 Y después de estas cosas salió, y vió á un publicano llamado Leví, sentado al banco de los públicos tributos, y le dijo: Sígueme.
Cualquier cargo, el adjetivo y el adverbio eran satisfacción impune de todas las motivaciones del desprestigio en cuanto satisfacía algún interés político o económico; algún rencor; la venganza; el represtigio de la envidia; el desahogo de la frustración; la gloria de usar la lanza y mojada en la sangre del moro muerto y escribir con ella para exhibir fortaleza, santidad, pureza y condena y repudio a Satanás y el glorioso desprecio del fariseo al publicano.
En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!
Dijo también a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, esta parábola: 10. «Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano.
Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; 10.3. Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; 10.4.
Dulcísimo Jesus, que lleno de bondad no quereis la muerte del pecador, sino que se convierta y viva, proporcionándole el remedio de su conversion en la penitencia y aborrecimiento de sus culpas, y dándole un vivo ejemplar en vuestro siervo San Vicente, que á pesar de su inocencia castigaba continuamente su cuerpo, y le reducia á servidumbre para que yo aprendiese á castigar el mio, que tantas veces ha pecado: concededme, Señor mio, fortaleza para satisfaceros con obras de penitencias las muchas ofensas que os tengo hechas, y asi justificado como el Publicano merezca vuestro perdon, vuestra gracia y vuestra gloria.
Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano. 18.18.
El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: "¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano.