puñado

(redireccionado de puñados)
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puñado

1. s. m. Porción de cualquier cosa o cantidad de ella que cabe en el puño echó diez puñados de arroz a la cazuela.
2. Cantidad pequeña de una cosa tan sólo asistió un puñado de gente.
3. a puñados loc. adv. En gran cantidad, cuando debería ser con escasez y cortedad; o al contrario, escasa y cortamente, cuando debe ser con abundancia y largueza gasta dinero a puñados.
4. un puñado de moscas Conjunto de cosas que se separan o desaparecen con facilidad.

puñado

 
m. Porción de cualquier cosa que se puede contener en el puño.
fig.Cortedad de una cosa de que debe o suele haber cantidad.
A puñados. loc. adv. Larga o abundantemente.

puñado

(pu'ɲaðo)
sustantivo masculino
1. porción de algo que cabe en el puño un puñado de sal
2. poca cantidad de algo Confío sólo en un puñado de mis colegas.
de manera abundante La función congregó público a puñados.
Sinónimos

puñado

sustantivo masculino
Traducciones

puñado

handful, bunch

puñado

handvoll

puñado

poignée

puñado

punhado

puñado

шепа

puñado

håndfuld

puñado

קומץ

puñado

handfull

puñado

SMhandful
a puñadosby handfuls, in plenty
me mola un puñadoI like it a lot, I love it
Ejemplos ?
Desde doce años, recorría el campo, cambiando pan y tortas por algunos puñados de cerda o algunos cueros de cordero, y alzaba, por si acaso, en su carrito, todos los esqueletos de animales que encontraba, en sus largas cruzadas por la Pampa, emparvándolos en el patio de su casa.
La baja, desnuda, dentro de un pozo muy profundo y la amenaza con llenarlo de piedras; arroja algunos puñados de tierra para asustarla y eyacula en el pozo, sobre la cabeza de la puta.
Algún tiempo después, un tercero me quiso también a mí; pero éste era más ceremonioso en todos los puntos: se me avisó ocho días antes, y era preciso que ese tiempo no me lavese ninguna parte de mi cuerpo y principalmente ni el coño, ni el culo, ni la boca, que desde el momento del aviso pusiese en remojo, en un orinal lleno de orina y de mierda, al menos tres puñados de varas.
Y agarrando a puñados las blancuras vaporosas de tela diáfana, orladas de encajes preciosos, las echó al suelo, danzando encima con sus zapatos sucios...
19¿Y habéis de profanarme entre mi pueblo por puñados de cebada y por pedazos de pan, matando las almas que no mueren, y dando vida á las almas que no vivirán, mintiendo á mi pueblo que escucha la mentira?
Cuando le llevaron, a puñados casi, al darle el ataque los amigos a su casa, según le decían, por poquito si se desmaya la Gorgoritos, creyendo que se trataba de tina puñalada en el hígado o en una ingle o en mitad de la tabla del pecho; pero cuando se enteró de que se trataba de un simple ataque de parálisis, se templó algo su congoja.
Era una pareja de panteras que andaba cazando cerca de nosotros. Cenamos varios puñados de arroz hervido en agua con un poco de aceite y bebimos abundantes cuencos de cacao.
Grande era mi asombro, cuando las mujeres, sucias y desgreñadas, huían de mí exhalando chillidos; cuando los niños, negruzcos y feos como sapos, me tiraban piedras desde el escondrijo de los picantes setos de nopal... Si lograba acercarme a alguno, le regalaba a puñados confites y fruta, contra la opinión de Muley.
No solamente se humillaron así los barrancos, las ciudades, las tribus pequeñas, las tribus grandes, dieron de buen grado, llegaron jadeítas, llegaron metales preciosos y llegaron ámbar, gigantescos puñados, gigantes con esmeraldas, con piedras preciosas, llegaron verdes guirnaldas; estos tributos de todas las tribus llegaron ante los jefes Sabios Gucumatz, Cotuha, y ante Quicab, Cavizimah, Consejero, Consejero Lugarteniente, el Eminente, el Hablador de los Hombres.
Salió luego a la tienda y tiró del cajón que tenía puesta la llave; arrambló con los puñados de pesetas y duros, vistió otra vez la colcha, ajustó la careta, apagó las luces, y salió, dejando la puerta encajada.
Cueva más que choza, se conocía que había sido, por lo miserable de las pocas ruinas esparcidas por el suelo: algunos adobes crudos, unos cuantos puñados de paja embarrada, pedazos podridos de caña de Castilla y un montoncito de terrones de barro endurecidos, donde había sido la pared principal.
Cañuela, que no resollaba, temeroso que una respuesta suya acarrease sobre sus costillas razones más contundentes, vació en el cañón del arma una respetable cantidad de piedrecillas sobre las cuales echo, en seguida, dos gruesos puñados de pólvora.